Lipovetsky: Ya estamos en un nuevo universo, el de lo ligero

Lipovetsky: Ya estamos en un nuevo universo, el de lo ligero
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Los seres humanos están siendo testigos de la revolución de lo ligero en el que el contacto con el mundo se puede realizar “con 200 gramos en el bolsillo”, aseguró el filósofo Gilles Lipovetsky, en la conferencia magistral que ofreció en la Universidad de Guanajuato (UG) para presentar su nuevo libro: De la ligereza.

“En los años 50 lo importante de la sociedad era el automóvil, hoy es el teléfono inteligente, esto es: 200 gramos que se encuentran en los bolsillos de miles de personas, con ellos se entrar en contacto con la totalidad de las informaciones, con fuentes infinitas de conocimiento, se ha dado un fenómeno de miniaturización de los objetos”, detalló el autor.

“Con la informática y la revolución del Internet —aseguró— nos encontramos en lo que llamamos la desmaterialización, ahora sólo quedan flujos de información que reemplazan la materialidad de las cosas por imágenes”.

Dijo que actualmente la ligereza está en todas partes: “el plástico es el principio de la generación de la ligereza antes los materiales eran pesados, las casas eran de piedra, la infraestructura, toda la industria era pesada”.

Pero ahora “ya no estamos en lo ligero, sino en lo híper ligero, lo infinitesimal, en lo ínfimo. Trabajamos a escala, condición necesaria para ahorrar energía porque es cara, ese es un cambio importante, la ligereza no es secundaria es algo fundamental, porque también va a favor del respeto por el medio ambiente”, aclaró.

“Hoy en día con las nuevas tecnologías nos encontramos exactamente en lo opuesto de la superficialidad porque nuestro porvenir mismo es el del planeta que descansa sobre las nuevas tecnologías que van a permitir ser más eficientes”, enfatizó.

Para Lipovetsky: “Hemos entrado en un nuevo universo en el cual: uno, la ligereza ya no está condenada, al contrario es un imperativo; y dos ésta sale del mundo imaginario para poder entrar en el mundo concreto, en nuestro universo cotidiano, en ese sentido podemos decir que somos testigos de algo que podemos nombrar como la revolución de lo ligero”.

Explicó que en este movimiento lo que era marginal se vuelve céntrico y lo que quedaba como condenado, se transforma en imperativo, “es decir se invierten las cosas a 180 grados”.

Antes la ligereza era una condición vista con desprecio. “Cuando hablábamos de una mujer ligera, tenía una significación moral; dentro de la tradición filosófica no hablamos de la ligereza, no nos interesa, el pensamiento debe tratar de las cosas profundas de las cosas con consistencia y lo ligero es lo superficial, lo fácil, sin embargo ésta es también el deseo de escaparse del peso de la vida”, expresó.

“Encontramos representaciones de las alas en grutas cuevas, hemos visto en civilizaciones anteriores inventos como el papalote que muestran ese gusto del hombre por la ligereza; es decir escapar del peso que cae sobre la tierra, esa aspiración que nos permite elevarnos”, indicó el autor de La era del vacío.

El francés explicó que ese impulso es lo que ha llevado al desarrollo de la humanidad: “Este deseo de volar de Leonardo Da Vinci va encontrar en el Renacimiento una utopía. Lo importante aquí es que tanto en la escala psicológica como en la de los sueños la ligereza acompaña el destino de Homo sapiens”.

En la charla señaló que en el plano de la filosofía el único que “habló con el corazón de ella fue Nietzsche”.

Aunque las religiones siempre han estado conscientes de la necesidad de ligereza, “para Nietzsche éstas se han encargado de hacer las cosas pesadas, de apretar y dar peso al hombre, es un instrumento que impide la ligereza de la existencia, pero al mismo tiempo, un ejemplo muy hermoso de la tradición cristiana, es que creó la confesión, la cual permite aligerar de los pecados, por ello Nietzsche dice que le religión lleva remedios a los males que ella misma produjo”, concluyó.

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