Llevan los matices del amor al teatro

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En el Foro del Centro Universitario de Teatro (CUT-UNAM) se presentarán, hasta el 5 de julio, los diferentes matices del amor, ese sentimiento que va de significante en significante, que traspasa el tiempo.

Citerea, autoría y dirección de Luis de Tavira, es un reflexivo viaje que desembarca en una isla-presidio, un refugio de náufragos, un laboratorio que convierte al público en doctores que observan desde la ventanilla de la puerta cómo se comporta el sujeto. “Aquí nada es real sin embargo todo resulta verdadero”, afirman los personajes.

La obra está inspirada en una idea de Pierre Marivaux y de los clásicos griegos. Catorce cuadros son suficientes para internarse en los laberínticos, confusos y desesperantes pasadizos de la condición humana. El director pone como recibimiento un dibujo de Pablo Picasso (Minotauro acariciando a una mujer dormida), en el que se contrasta lo delicado del ser humano con la rudeza y enmarañamiento de la bestia.

De Tavira llama a sus colaboradores cercanos (Philipe Amand en la escenografía, iluminación y multimedia; Carlo Demichelis en el vestuario, Pedro de Tavira Egurrola en la música original y la escenofonía, además de Luisa Huertas en la asesoría vocal, entre otros) para construir este viaje.

Pilar del teatro universitario, realizador de obras como El círculo de cal, Ser es ser visto y Bajo la piel del castor, el director artístico de la Compañía Nacional de Teatro borda un complejo texto que exige un exhaustivo trabajo de los jóvenes actores.

Sin embargo, ante la nada, los asistentes son testigos de la prueba más grande de

amor, de aquella que rebasa esa inconstancia del corazón.