Lo eligio la musa surrealista

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Elena Dimitrievna Diakonova fue, desde joven, la inspiración de los surrealistas, primero del poeta francés y su primer marido, Paul Éluard... pero Gala (como se autonombró después) fue también musa de Marx Ernst y Louis Aragon, hasta que encontró a su artista y amor: Salvador Dalí, con quien se quedó hasta su muerte.

En el verano de 1929 —cuando Dalí tenía 25 años—, durante un viaje a Cadaqués, en Gerona, España, donde se reunieron amigos afines al movimiento artístico, cambió la vida del artista. Allí fue el primer encuentro con Gala, 10 años mayor que él, y desde ese momento el pintor y escultor español quedó prendado de ella.

Ian Gibson, hispanista irlandés y autor de La vida desaforada de Salvador Dalí, reconstruye al Dalí de esa época: “Todavía virgen, enfermo de angustia ante el hecho de no tener pareja, temeroso de ser homosexual o impotente o ambos”.

Las historias alrededor de su vida íntima son extensas, el catedrático asegura que nunca logró superar sus miedos sexuales, pero Gala le ayudó a convivir con ellos, a poder seguir.

Ella tenía una gran cantidad de amantes e incluso Dalí presenció actos sexuales que lo satisfacían. Según Amanda Learn, modelo y amiga de Dalí, el pintor “no tenía relación sexual alguna porque era impotente. Decía que los genios no deben reproducirse”.

En su autobiografía, La vida secreta, el genio surrealista escribió: “Estaba destinada a ser mi Gradiva (como la novela de W. Jensen, cuya heroína logra la cura psicológica del protagonista), mi victoria, mi esposa”.

La llegada de Gala a la vida de Dalí sería fundamental, tanto en lo personal como en su trabajo: la pintó vestida, desnuda, de espaldas, por partes...

La mujer que lo rescató de la locura, se convirtó en objeto de su trabajo pictórico y con él evidenció su gran amor hacia ella. Fue una virgen en La Virgen de Port Lligat; también fue planetas y astros en Galatea de las esferas; en Lincoln en una de las dos versiones de Gala mirando el Mediterráneo...

Fueron inseparables y se ayudaron en lo que pudieron, sobre todo en saber cómo se puede amar intensamente.