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La novela es ficción, pero está basada en un hecho real. Foto: Especial
La novela es ficción, pero está basada en un hecho real. Foto: Especial

Los lectores mexicanos conocen bien a la narradora y periodista colombiana Laura Restrepo (Bogotá, 1950): Premio Alfaguara 2004 por Delirio, sus novelas –traducidas a más de veinticinco lenguas y merecedoras de múltiples distinciones (Sor Juana Inés de la Cruz 1997, Prix France Culture 1998, Grinzane Cavour 2006…)– han sido muy bien recibidas en nuestro entorno literario.

Gráfico: La Razón de México

Circula en librerías el más reciente título de la escritora bogotana, Los divinos (Alfaguara, 2018). Novela motivada por el alarmante suceso que conmovió a Colombia en diciembre de 2016: Yuliana Samboni, una niña de siete años de edad, paseaba por los alrededores de su casa del Barrio Bosque Calderón, en Bogotá, cuando fue secuestrada y, más tarde, agredida sexualmente, objeto de torturas y asesinada por Rafael Uribe, un arquitecto de 38 años, quien hoy cumple una condena de 58 años de prisión.

La autora de La novia oscura quedó sorprendida por el hecho: leía las notas periodísticas y el incidente le daba vueltas en la cabeza. El dolor le llegó desnudo y hambriento; una desolación se mezcló con el pasmó que cobijaba su mirada todas las mañanas frente al espejo. No podía dormir. La irritación se acopió en su pecho con indignada misericordia.

“No pude más, decidí escribir. No pensé en un reportaje periodístico: desde un principio sabía que tenía que cifrar una ficción, la cual albergara un sólo accidente verídico: el crimen de la niña. Así nació este retrato de cinco compinches de la clase alta bogotana: frívolos, pendencieros, fiesteros, machistas y ‘consentidos de mamá’. Así apareció el Muñeco, el depredador homicida que lleva el demonio adentro”, dijo a La Razón Laura Restrepo.

Gráfico: La Razón de México

¿Qué hizo para afrontar literariamente semejante atrocidad? Cuando sucede el crimen, yo iba bastante adelantada en otro libro: lo tuve que dejar, no podía concentrarme. En Colombia hemos crecido con la muerte, con el crimen: esos trances son un lugar común. Me vi impulsada a exponer esta tragedia desde las leyes de la imaginación. Estaba frente a un delito marcado por el placer, por un gesto hedonista del culpable que rompía con los códigos de la delincuencia organizada. Una víctima indefensa, en estado puro, y un victimario ‘encantador’. El Muñeco quebranta los límites de los esquemas de la criminalidad: había que contarlo desde la novela. No vi otra manera de hacerlo.

¿Quiénes son estos cinco jóvenes? Un quinteto de muchachos que ha signado un pacto de perversa complicidad y siniestros actos. Estudian en un prestigiado colegio, son conscientes de que serán los que van a mandar en el futuro del país. La atención recae en el Muñeco rodeado de los otros integrantes de la cofradía Tutti Frutti: Tarabeo, el Duque, el Píldora, Hobbit (el narrador). Ellos van anticipando la ruta de las contravenciones que culmina con la violación y muerte de la menor.

Novela que se sostiene en el habla coloquial. Investigación y ficción se empalman. ¿Cómo lo consiguió? Le pregunté a mis sobrinos, a mi hijo: ellos me dieron las pautas y las señales del habla de los jóvenes de la alta sociedad. El narrador explaya un discurso muy a tono con la oralidad. No puedo explicar cómo fue la articulación entre lo averiguado y lo que imaginé. Emprendí una fabulación desde la búsqueda de lo acontecido: lo único incuestionable es la horrenda vejación y homicidio de una niña de siete años de edad.

Gráfico: La Razón de México
Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró

Carlos Olivares Baró es columnista fundador de La Razón. Ha publicado la novela La Orfandad del Esplendor y el libro de textos periodísticos Un Sintagma por Aquí, un Estribillo por Allá. Profesor universitario y conferencista de música y literatura en varias instituciones culturales de México. Sus textos han aparecido en publicaciones de España, Cuba, Puerto Rico y México. Publica en este diario semanalmente las columnas de reseñas y comentarios de discos y libros, El Convite y Las Claves.
Carlos Olivares Baró