No me interesan los finales felices: Kevin Brooks

No me interesan los finales felices: Kevin Brooks
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Kevin Brooks (Reino Unido, 1959) se encuentra en México para presentar su más reciente libro, dirigido a lectores jóvenes, Miedo (FCE, 2019): novela que cuenta la historia de Elliot, un muchacho con perturbaciones mentales asediado por la inseguridad en sí mismo y un desasosiego galopante. Fábula trazada en conmociones espirituales escoltadas por paisajes lúgubres y nebulosos. Prosa nerviosa y, a veces, brusca  delineada en seductora cadencia que atrapa al lector desde las primeras líneas.

Brooks, después de intentar ser estrella de rock y pintor, alcanzó la fama en 2002 tras la publicación de Martyn Pig, éxito editorial que aborda el bullying que sufre un chico en medio de la convivencia con un padre alcohólico. Sus otros libros traducidos al español: Lucas (2003), Candy (2005) y El camino de los muertos (2006) se caracterizan por explorar temas en que el fanatismo, prostitución juvenil y la violencia juegan un papel clave. Ficciones habitadas por  circunstancias que desdeñan argumentos apacibles.

“No elijo los temas: brotan de una decisión impulsiva. Los concibo como cuando nace una melodía o una imagen para un dibujo. Música, literatura y pintura vienen del mismo territorio”

Kevin Brooks

Escritor

“Me gusta escribir sobre emociones fuertes e irrepetibles. Mis paisajes literarios son oscuros y están enmarcados por disturbios interiores que no puedo controlar, vienen de lo íntimo, salen  bruscamente y los llevo al papel. No me interesan los finales felices ni las historias dulces. A lo jóvenes hay que decirles las cosas como son, de ahí mis tramas desconcertantes e instigadoras. Quiero que mis libros provoquen deliberaciones, no un sueño apacible”, comentó en entrevista con La Razón, Kevin Brooks.

¿Parecería que sus tramas no están dirigidas al público juvenil? No escribo libros  edulcorados y azules. Me gustan esas clases de tramas que yo defino como recónditas, las cuales provocan algún tipo de reflexión. No me gustan los finales felices de esos relatos donde los protagonistas se toman de la mano y miran el horizonte con ilusión optimista: si el héroe muere, estoy más satisfecho.

“Escribir tiene mucho de misterio. Eso que llaman inspiración es un proceso habitado por celajes y enigmas”

¿Prosa enmarcada en líneas de rock y jazz en capítulos breves y contundentes, ariscos y díscolos? No olvidemos que soy músico; en Miedo hay muchas canciones versionadas y adaptadas a la historia. Prefiero la síntesis para atrapar al lector de manera tajante. Sé que mi prosa no es cordial: ¿pero, acaso el mundo contemporáneo que viven los jóvenes, lo es?

¿Novela turbulenta a propósito? No persigo eso. Muchos  lo ven así. Prefiero que los lectores lloren, se enojen, maldigan y se molesten con mis historias: si no lo hacen algo está fracasando en la trama. Toda experiencia creativa nace de un impulso, de una obsesión inconsciente y hasta violenta, Miedo se nutre de lances exaltados.

¿Cómo concibe usted la literatura para jóvenes? Una literatura que subraye este mundo nada fascinante en que vivimos, que despierte el amor por

las personas y advierta de las estupideces que hemos llegado a forjar. Hay que decirles a los jóvenes que el mundo está lleno de actos ridículos y aterradores: ¿por qué, no? Así concibo mis libros para ellos.

Obras brookianas:

Estos son algunos títulos del escritor inglés.

Five Hundred Miles (2016)

Dumb Chocolate Eyes (2015)

The Devil’s Angel (2014)

The Bunker Diary (2013)

Naked (2011)

Miedo

Autor: Kevin Brooks

Género: Novela juvenil

Editorial: FCE, 2019