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Clarisse Nicoïdski / El color del tiempo. Poemas completos. Colección Poesía Sexto Piso, 2014. La más grande poeta del sefardí del siglo XX, Clarisse Nicoïdski (Lyon, 1938–París, 1996), aparece aquí en toda la cadencia de los rehíles del español antiguo: lengua judeoespañola (ladino, djudezmo) hablada por comunidades descendientes de hebreos que vivieron en la Península Ibérica hasta 1492 (momento de su expulsión de España). En estos poemas una sacudida lleva al lector por los linajes recónditos de los primeros silabeos del español actual. En estos salmos, los arrojos invisibles de una lengua extraviada en los enigmas del tiempo. En estas estrofas, la mansa reminiscencia y el ácido destello del verbo incinerado. “Palabra de una lengua perdida / intento escucharte / cuando duermen los ojos la cara la frente / cuando / no eres nada más que un barco al final de su viaje / nada más que una escritura muda”. Edición bilingüe (sefardí/español) en traslación al castellano del escritor Ernesto Kavi. Pronunciar una lengua es masticar presencia. Leer estas rimas: remontarse por miríadas de amor latentes.

Imposible deletrear estos versos, por ejemplo: Si mi davas tus ojus pudia fazer / con unu barco di l’ otru la vela / si mi davas tus ojus / pudia tumar lus caminus del mar, sin la lágrima en los párpados. Enunciar es correr por las crecientes de una noche inescrutable. Toda lengua se nutre de numerosas tinieblas. Parlamentamos obscuridades reconquistadas en los charcos del tiempo. Cuatro apartados: La dulzura perdida (Il dulzor pedrido), de Ernesto Kavi: “Esto no es un libro, sino un camino de palabras hacia la memoria. No hay aquí traducción, sino una lengua intacta, una lengua salvada del exilio”; Introducción (Introduksion), de Clarisse Nicoïdski: “En esta lingua se hallaban el amor de mi madre, nuestra complicidad y nuestras risas. / Así me atreví a escribir estos poemas para que quede la empresa de su voz (...) me dediqué a escribir en muestru spaniol algo como un canto”; I. Lus ojus Las Manus La Boca (1978): “si arasgarun lus ojus / para ver / il velu curiladu qui mus ciega / si arasgarun lus ojus / comu tela / qui scondi la varda // si rasgarum”; II. Caminus Di Palabras (1980): “manu y boz / indjuntu / avrin la puarta di un paisaje / di temblor y yelu / la flor / dil vienti / cayó / avagar avagar / nil agua durmida”. “Cuéntame la fábula ensangrentada que abrirá las puertas cerradas” (Cóntami la cunseja insangritada qui avrirá las puertas sarradas): tributa la poeta a Federico García Lorca. Ella sabía que debajo de la camisa del poeta andaluz latía un pájaro loco. “Te encontré en el camino de las palabras / me diste de beber tu agua / tan caliente que da sed / me diste a comer tu pan / tan seco que da hambre / me diste tus caminos / donde despertó una mujer olvidada que llamó / suya tu tierra / —¿se parecía a mí, di?— / y que yo nunca conocí”. Sulvidaré: olvidaré. Muartus: muertos. Liurandu: llorando. Amustrándumi: mostrándome. Suluk dil alma: soplo del alma. Las dos manus si tumarun: las dos manos se tomaron. Quimadura di árvuli: quemadura de árbol. Cumió: devoró. En estos pendones de recordación, vuestrus ojus pardidus entonan una melodía de interminable flujo de sangre en las cuestas. Hirsuta las crines de nuestra niñez lingüística.

Hay un caballo espantado jadeando por estas baladas de estrellas escurriendo lumbre. Luzis, lumbri y fuegu: el amor escribe vocabularios en la arena: marejada: aguja di luz. El suenius se prolonga cuandus la maniana avris il ojus caminándusi en la clemencia. Toda lengua: piedad que transita por los parajes de un agua dormida. El color del tiempo: muestru spaniol modula su primigenia trova. EXCELENTE.

carlosolivaresbaro@hotmail.com