Sábado 19.09.2020 - 23:12

Novedades Editoriales

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Ana Clavel / Amor y otros suicidios. Ediciones B, México, 2012. La

narradora Ana Clavel (ciudad de México, 1961) ha publicado cuatro novelas (Las violetas son flores del deseo, Los deseos y su sombra, Cuerpo náufrago, El dibujante de sombra) enmarcadas en los itinerarios del cuerpo y los deseos. Aparece Amor y otros suicidios, visión múltiple de las facetas galopantes de las relaciones amorosas en 18 relatos que seducen por la engañosa y sugerente cartografía de suculentas gradaciones eróticas: el ansia enmarcando infortunios en espacios extravagantes y cotidianos. Naturalismo y fantasía: Ana Clavel entrega un catálogo de abrasadora consumación carnal. El amor es un suicidio que cada día carcome nuestra presencia en el mundo. “No hay forma de conocimiento que no entre por el cuerpo”, ha dicho la autora de una de las novelas más perturbadoras de la literatura mexicana contemporánea, Las violetas son flores del deseo: muñecas púberes, Violetas, espectros que suplantan, en el personaje Julián Mercader, los abismos sediciosos de la pasión prohibida: el deseo por su hija Violeta. Un globo azul, presagio de un día inusual; el metro, “sistema arterial de leyendas, deseos, temores colectivos”; las caricias de una muchacha a un perro terranova desencadenan misteriosos encuentros; Violeta es un hada en un bosque encantado; una mujer es intervenida después de lanzarse de la Torre Latina: inevitable no romperse el alma desde esa altura, le dice la enfermera; Carlos y la máscara de la soledad con sus labios en rojo carmesí; un amante se convierte en sombra: ya no puede compartir la casa con su pareja, huye a otra parte; una mujer despierta de un sueño en el que el hombre de su vida le ofrece un platito colmado de cerezas... Sí, el amor es una inmolación, expulsión del vergel quimérico donde intentamos dibujar la perpetuidad fugaz que nos acosa. Cuentos reverberantes y turbulentos que por momentos remiten al cosmos de García Ponce y algunos pespuntes de Bataille y Klossowski. Fábulas de tramas edificadas con oficio escritural sorprendente. Recurrencias de obsesiones que la autora de Paraísos trémulos ha sabido disponer en un mundo novelístico de tentadores índices. Amor y otros suicidios o los laberintos que develan encrucijadas de ese fantasmagórico envite que se llama avidez. Ana Clavel en rondas que la confirman como una de las grandes narradoras de la literatura mexicana actual.

Raciel Quirino / Western. Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012. Singulares versículos del joven poeta Raciel Quirino (Ciudad de México, 1982) quien, desde configuraciones lingüísticas propias de los avatares del oeste, edifica un universo, collage en el que la sonoridad reflecta nostalgia, eros, discordancias, cabalgatas y parpadeos. “Adagio, no, sino reyerta, la pura exaltación del puño, / del patadón plantado en pleno pecho”, la lluvia cae a quemarropa y el tiempo es una fuga a lomo entre el “pan de cada noche” y la emboscada que apresura la parada, la pausa, para “encontrar su olvido”. La música aquí, creciente de “vendavales rojos” que “nunca se detienen”. Western, subterfugio que remodela el discurso en pos de un habla que se bifurca por barrancos de lúdica manifestación. “Queremos ser poetas / y no medimos bien las crines del caballo / al borde del silencio, su latido”. De los revólveres brota el humo: “diluvio aquello en tus caderas, / un coletazo de hambre”. Primer cuaderno de un cantor que azuza el lenguaje a sus antojos. Despliegue de municiones precisas: “discordia, corazón abierto” de un poeta verdadero.