Pinocchio, una versión onírica de la fábula clásica

Pinocchio, una versión onírica de la fábula clásica
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Durante esta edición del Festival Internacional de Cine de Berlín se presentó la más reciente adaptación de la clásica historia de Carlo Collodi: Pinocchio, ahora realizada por el cineasta italiano Matteo Garrone y con la notable actuación del célebre actor y director Roberto Benigni.

Ahora, esta cinta provoca una ola de reencuentros, tanto en lo real como en lo ficticio: el histrión —ganador del Oscar a Mejor Actor y Mejor Película Extranjera, por La vida es bella en 1999— regresa a la sección Berlinale Special, donde en 2005 presentó El tigre y la nieve (dirigiendo y actuando), con un retorno a la clásica historia del muñeco de madera, pues en 2002 presentó su propia versión fílmica de esta historia bajo su misma dirección y en la cual él mismo interpretó el papel del títere burattino.

Durante la presentación, Benigni comentó: “para mi Pinocchio es fundamental. Supe que Matteo Garrone estaba preparando su versión, ¡y vaya su estilo, pues lo considero verdaderamente uno de los más grandes directores de todos los tiempos! Fue un milagro hacer esta fábula, que, por otra parte, no es sólo un libro para niños, sino también una novela para adultos, es una gran historia. Haber interpretado a ambos personajes, con Matteo que, ahora me ha dado la posibilidad de hacer Geppetto, es un milagro; una señal del destino. Digamos que es la coronación de un sueño”.

El rol de Pinocchio esta vez es realizado por el pequeño Federico Ielapi, y es personificado con un magnífico trabajo de maquillaje y efectos especiales. En general, la manufactura del largometraje (124 min) es de alta calidad en efectos, música y vestuarios, además de que cuenta con un excelente trabajo fotográfico, que combina ambientes fantásticos –casi oníricos— con las demarcaciones casi teatrales de un auténtico pueblito de fábula italiana.

Esta excelente manufactura ha sido uno de los aspectos que ha llamado más la atención del público. Al respecto, durante la charla con los medios de comunicación, a Benigni se le preguntó a qué público estaba dirigida esta nueva versión, en vista de la moderna producción, que posibilita este regreso fantástico a la narración escrita por Collodi hacia finales del siglo XIX.

Benigni, con el peculiar estilo hiperbólico in crescendo que lo caracteriza, respondió: “Pinocchio es una película internacional, como lo son todas las obras maestras: Oliver Twist o Don Quijote, por mencionar algunas. No es algo viejo, es la vanguardia; nos cuenta siempre cosas nuevas. Les deseo, en verdad, que puedan verla con la emoción con la que la vi yo. ¡Cada vez es como la primera! Los niños en Italia enloquecieron con la película: aplaudían y aplaudían. Tiene una flama fuerte.

“En Matteo Garrone se ha conjugado el milagro de un gran autor que hace un filme popular; esto no sucede muy a menudo y, cuando  logra pasar, entonces es un milagro. Y éste ha ocurrido en Italia. Esta cinta ha sido uno de los más grandes éxitos de todos los tiempos y los niños la amaron. Es una película de aventuras que nos enseña a vivir, pero no de un modo aburrido, sino espectacular. Es inolvidable”, expresó el histrión emocionado.

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La presentación estelar en el Berlinale Palast tuvo lugar el domingo 23 de febrero; queda programada una proyección más, el 1 de marzo, en el marco del festival. Quizás la Berlinale 70 sea para Pinocchio un preludio de un alcance internacional más amplio, que continúe y aumente los frutos que la premier en Italia, el 19 de diciembre pasado, inauguró.

Por Alan J. Pérez Medrano

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En Berlín, Alemania