Viernes 10.07.2020 - 10:34

Planeta Subprime

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Stephen Hawking ha disparado la alarma social al advertir que si nuestro planeta entrara en contacto con otras civilizaciones extraterrestres, las consecuencias para la Tierra serían similares a las que tuvo el descubrimiento de América, aclarando que los invasores representarían el papel de Colón y nosotros el de los alienígenas; es decir, alienados más indígenas. Permítanme ponerlo en duda.

En primer lugar, no subestimemos los estragos que nuestro misérrimo mundo podría provocar en el planeta de los lagartos (según Discovery Channel los bichos espaciales serían lagartos, como en la novela de Capek o la serie “V”) igual que el descubrimiento de América descalabró la economía mundial y propagó la sífilis por Europa. ¿O es que alguien se cree que no habrá oportunistas que se arrejunten con los lagartos y que no habrá lagartas que salgan a “buscar guayaba”, como rezaba la canción de Rubén Blades? De hecho, del contacto de un lagarto extraterrestre con una lagarta terrícola puede surgir un virus mortífero y mutante que acabe con toda la vida inteligente y —ojalá— también con la menos inteligente.

Por otro lado, los adelantos de la vida intergaláctica provocarán todo tipo de especulaciones, y así habrá quien crea que sus industrias serán ecológicas o no faltará quien piense que todos seremos hermanos en tanto criaturas de Dios. Así, cuando Colón descubrió América los rabinos de Flandes creyeron que el Nuevo Mundo era la Tierra Prometida y los obispos de Roma buscaron en las Escrituras el nombre bíblico y secreto de América (¿Ophir?). Sin ir muy lejos, a fines de los años sesenta del siglo xx, un trotskista argentino llamado Carlos Posadas aseguraba que el proletariado tenía que apoyar cualquier invasión espacial, pues el altísimo desarrollo industrial extraterrestre era señal inequívoca de que los compañeros del ovni habían llegado al socialismo.

Sin embargo, no hay por qué creer que los seres del espacio son más inteligentes que nosotros, porque si lo fueran no perderían su tiempo estudiándonos y visitándonos, a no ser que sean profesionales de algún documental tipo National Geographic de la galaxia o —peor todavía— de algún reality show chusco de su planeta de origen. ¿Y si la Tierra es el planeta donde vienen a competir los concursantes de sus respectivos Gran Hermano y La isla de los famosos? Así, todos los líderes mundiales serían en realidad extraterrestres transportados a la Tierra para conquistar el poder mundial después de haberlo alcanzado en algún país en particular, de tal forma que el concursante “Obama” iría ganando por haber elegido el país más apropiado, mientras que el concursante “Tsipras” iría perdiendo por haberse cargado Grecia en sus primeros meses de gobierno.

Sin embargo, no me hago ilusiones porque la prueba de que nuestro mundo es una birria arruinada por sus concursantes-gobernantes, es que ni siquiera toda la superficie cultivable de la Tierra bastaría para darle de comer a todos los habitantes del planeta; en este caso un planeta “subprime” que podría aburrir y sacar de quicio al extraterrestre más paciente y bondadoso. ¿A que cada uno de los irascibles bandos beligerantes de nuestro planeta trataría de que los extraterrestres eliminaran para siempre a sus enemigos políticos? Por eso creo que debería haber vida inteligente en otros mundos: porque tiene que haber seres mejores que los que pierden su tiempo con nosotros.