Lunes 28.09.2020 - 14:20

Razones literarias

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Por:

Carlos Olivares Baró/carlos.olivares.baro@hotmail.com

Al seguir el ritmo de la lectura con cautela y lentitud, los sentidos y los significados de la novela Foe se hacen evidentes. Barthes sugiere en su “Análisis textual” crear un simulacro del texto para así devolverlo transformado y poner de manifiesto cómo nosotros los lectores fabricamos diversos sentidos y cómo el texto se vincula a otros textos, volviendo así visibles algunos de los significados y funciones latentes.

Las connotaciones de relación y asociación entre ideas, personajes y lugares, convierten a esta novela en un diálogo. Coetzee es capaz de vincular en Foe los debates de hoy con los escritores de ayer. Foe nos somete y nos impulsa a un cuestionamiento literario, obliga al lector a preguntarse, sin el peso del lenguaje teórico, el porqué de la literatura. Susan Barton y el señor Foe buscan las razones que deben seguir el escritor y el lector al confrontarse con la realidad y transformarla en ficción (ambos, escritor y lector, son constructores y transformadores del texto). Los personajes se preguntan cómo escribir, para quién y con qué propósito.

El debate comienza cuando la mujer náufraga decide comunicar y transmitir su aventura en la isla, una experiencia extraordinaria, a quienes comparten su lenguaje y, así, pasar a formar parte de la memoria de su país, conectarse con la historia y con sus iguales. Poco a poco, su aproximación al lenguaje narrativo se vuelve más compleja. Susan reflexiona sobre las consideraciones literarias de la historia del arte, consideraciones que a nosotros nos son familiares pero que, sabemos, carecen de respuestas fáciles y concretas. Coetzee nos confronta con el pasado literario, con su tradición “enemiga”, pone a prueba nuestras ideas y gustos y juega con la teoría.

La lectura nos lleva a través del proceso creativo. La novela se construye con una conciencia de sí misma siempre evidente y marcada (tal como sucede en Elizabeth Costello, donde se registra incluso el momento de saltar de la realidad a la ficción y situarnos dentro del libro). Esta conciencia del proceso de creación le da a la novela un carácter muy humano, nos muestra el doloroso momento de parir las ideas y nos hace partícipes.

Susan es narradora en primera persona y por lo tanto es invisible a sí misma, hasta que comienza a escribir su novela y se da cuenta de que “es muy fácil ser escritor”. Las palabras comienzan a cobrar forma y sentido para ella. Comprueba Susan lo que Coetzee explica sobre su disgusto por las entrevistas “No escribes porque tengas algo que decir, es la escritura la que te revela lo que querías decir.”

Foe es una novela, no es un ensayo; en esto radica su efectividad. Los personajes son convincentes y la anécdota tiene dirección y sentido al mismo tiempo que se discuten ideas literarias y se crea un metatexto.

La joven escritora mexicana, Elisa Corona Aguilar, emprende el análisis de Foe, una de las novelas más inquietantes del Nobel sudafricano J.M. Coetzee: parodia y reconstrucción, de la fabula de Daniel Defoe, Robinson Crusoe. Corona Aguilar analiza los recursos intertextuales explotados por Coetzee, y comenta con rigor académico, el debate entre tradición y renovación literaria en la cultura occidental. Tomando como referencia el discurso en la ceremonia de recibimiento del Premio Nobel, aprovecha las “ideas provocativas” que el autor de Desgracia lanza sobre la dicotomía “civilización–barbarie” para entregarnos un ensayo penetrante, indicador de una investigadora apasionada y perspicaz.

agp