Martes 4.08.2020 - 00:40

Recorren universos inspirados por Dali

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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No hay función en la que el público no se ponga de pie, que no se deje atrapar por las imágenes poéticas que presenta la Compagnia Finzi Pasca con La Verità, teatro acrobático, en el que malabares, contorsionismo, canto y precisión son los caminos para lograr la perfección.

El espectáculo, escrito y dirigido por Daniele Finzi Pasca, recorre universos detonados ante el descubrimiento de un telón que pintó Salvador Dalí en los 40, para su versión de Tristán e Isolda en Nueva York, el cual se puede apreciar en el presente montaje.

El surrealismo y el riesgo constante son los elementos constitutivos de la obra, conformada por múltiples escenas con una precisión no sólo artística sino también técnica: cambio de luces, movimiento de telones y vestuario.

Rinocerontes que tocan un piano mientras las partituras se alejan de ellos, cuerpos que se dislocan, cientos de corchos de botellas de vino que caen del cielo de la tramoya, una faena con toreros y manolas, proyecciones de sombras en un ambiente gitano y la historia de Dalí se fusionan.

Con integrantes de Argentina, Brasil, Canadá, España, Francia, Italia, Paraguay, Suiza y Uruguay, todos los participantes son una gran familia que tiene hasta su propio idioma, el Finzi Pasca, mezcla de las lenguas de cada uno de los integrantes que conviven en un Babel clown.

En el programa de mano, Finzi Pasca: “Representar la vida o las historias del barrio donde nací o las pesadillas de Dalí o incluso el amor entre Tristán e Isolda nos confronta todo el tiempo con la necesidad de ser, al menos por unos instantes, verdaderos.”

Finzi Pasca es creador del concepto de “teatro de la caricia” y el espectáculo es eso, un suave y delicado acercamiento a las personas, que las toca despacio y con ternura, las lleva al éxtasis con una sutil pero certera excitación y seducción.

Al finalizar la función hay todo tipo de opiniones, los que no pueden controlar su asombro o los otros que creen que tiene algunos elementos analizables.

Todos concuerdan con que es algo que tiene que verse, sentirse y, por qué no, vivirse hasta las lágrimas en búsqueda de caramelos de menta.