Viernes 10.07.2020 - 10:54

“Soy en realidad un reportero de las emociones”: Perez Gay

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Foto Cortesía FUL

El Auditorio Josefina García Quintanar de la Universidad Autónoma del estado de Hidalgo (UAEH), ayer, en las coordenadas del mediodía, se repletó de jóvenes, quienes asistieron al acto de Reconocimiento a la Trayectoria del escritor Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957). “Yo no sé bien quién es, pero ayer comencé a leer su libro, que compré aquí en la feria, Paraísos duros de roer: me está gustando mucho; vine a conocerlo y a ver si me puedo tomar una foto con él y que me firme el ejemplar”, comentó para La Razón Teresita Bardesrama, estudiante de licenciatura de Química.

Un video de cinco minutos, el cual resume la vida y obra del traductor, cronista, narrador, ensayista, editor y periodista fue presentado por Marco Antonio Alfaro, presidente de la Feria Universitaria del Libro, auspiciada por la UAEH: “Esta fiesta de la lectura se congratula en rendirle homenaje a un hombre que ha dedicado su vida a editar libros y a escribirlos, durante más de 40 años”, precisó el funcionario.

Rafael Pérez Gay tomó la palabra, dio las gracias por la muestra de cariño, y elogió la Feria: “Este espacio es sagrado, rinde tributo a eso que Foucault llamó una ‘caja de herramientas útiles’: los libros. Mi vida ha ocurrido entre ellos. Una trayectoria es ese espacio que ocurre a lo largo de los años y que nos convierte en lo que somos: yo soy los libros que he leído”.

Los estudiantes seguían con atención las palabras del autor de El cerebro de mí hermano —Premio Mazatlán de Literatura, 2014—, quien rememoró sus inicios en el periodismo, y en la faena editorial, que se remontan a los años 70 del siglo pasado, hasta publicar en 1988 su primer libro de relatos, Me perderé contigo.

“Comencé en La Cultura en México, de la revista Siempre!, suplemento que dirigía Carlos Monsiváis; pasé por la editorial Nueva Imagen que dio a conocer en México a Mafalda; fui corrector de prueba en Nexos, con Héctor Aguilar Camín como director; colaboré en Uno + Uno y en La Jornada, recibí el influjo concluyente de mi hermano José María: me adentré en la literatura alemana; mi contacto con José Joaquín Blanco fue esencial. Me formé con Monsiváis, Aguilar Camín, José María Pérez Gay y José Joaquín Blanco”, enumeró el conductor del programa La otra aventura, del canal Proyecto 40.

Con incursiones destacadas en el cuento, la novela, el periodismo, la autoficción y la conformación de antologías; Manuel Gutiérrez Nájera.

Antología (1996), Paraísos duros de roer (2006), No estamos para nadie: escena de la ciudad y sus delirios (2007), Nos acompañan los muertos (2009), El corazón es un gitano (2010) y El cerebro de mi hermano (2013) se han convertido en referencias medulares de la literatura mexicana contemporánea.

“Un lector empedernido que pasa de una página a otras durante toda su vida: leyendo a Balzac, a Flaubert, a Stendhal, a Proust, a Rulfo, a Carpentier, a todos los autores del boom (García Márquez, Cortázar, Donoso, Fuentes, Vargas Llosa…) y muchos más, se convierte en escritor. Leer nos permite vivir vidas que nunca viviremos. Me interesé por el siglo XIX mexicano y sus pasiones, y exploré hemerotecas: me di cuenta de la importancia de la memoria como patrimonio emocional. Hay que defender la letra impresa. El periodismo y la literatura no están divorciados”, abundó el festejado.

Emocionado frente a un auditorio interesado y atento —en su mayoría alumnos veinteañeros— el redactor de la popular columna semanal Prácticas Indecibles manifestó sus “dudas frente a una persona que no lee. Hay que desconfiar de alguien que no se familiariza con los libros. Vivo en constante conversación con los difuntos, mis autores tutelares. Escribo porque no quiero dejar que las cosas pasen sin dar testimonio de ellas, por eso escribí un libro que yo nunca hubiera querido escribir, El cerebro de mi hermano: no podía permitir ver morir a mi hermano y no contarlo. Soy en realidad un reportero de las emociones”, concluyó.