Tina Modotti enfocó la vanguardia en la fotografía mexicana

Tina Modotti enfocó la vanguardia en la fotografía mexicana
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La primera vez que Tina Modotti llegó a México, la idea de una revolución en la fotografía ni se asomaba: era 1922 y ella ya había trabajado en una fábrica textil en Italia, emigrante en Estados Unidos colaboró en Hollywood. Sin embargo su mayor aportación se dio en este país, que quedó marcado por las tendencias vanguardistas reflejadas en sus imágenes; artistas de la lente en nuestro país siguen influenciados por su trabajo.

“Llega en abril de 1922 a recibir los restos de su marido —el poeta Roubaix de L'Abrie Richey que murió aquí— y enviarlos a California. En ese momento trae consigo algunas imágenes de Edward Weston y las muestra el trabajo que estaban haciendo en Estados Unidos, pero fue un año después cuando se estableció con él, ya como su pareja, y ambos introducen la vanguardia, gracias al bagaje cultural y social que tenían”, expresa José Antonio Rodríguez, crítico de fotografía.

En esa nueva manera de ver el mundo Modotti y Weston “empiezan a poner una mayor atención en los objetos y a las cosas; la generación anterior, la del pictorialismo mexicano, se centra en los bosques, las montañas, planos abiertos; sin embargo, estos fotógrafos y la generación que va a surgir a partir de ellos empiezan a ponerle atención a los objetos de la cultura mexicana como un acto simbólico”, agrega.

“El registrar objetos no se hacía antes, no se hacía en el siglo XIX, ni a principios del siglo XX, tuvieron que llegar esas nuevas miradas para que se comenzara a ver de manera diferente nuestro mundo de las cosas”, detalla.

Aunque Tina no conoció a la nueva generación de fotógrafos, sí tuvo una amplia relación con Manuel y Lola Álvarez Bravo y “en ellos dejó una huella profunda”; sin embargo al mismo tiempo se nutrió de la realidad que le presentaba México, precisa Rodríguez.

“Tuvimos la suerte de que dos monstruos de la fotografía hayan llegado a México y marcado el rumbo del quehacer de la fotografía mexicana, pero también bebieron mucho de la cultura mexicana, tan así fue que mucho del muralismo estuvo asimilado en su fotografía”, asegura.

En esos elementos, Rodríguez coincide con la fotógrafa Cristina Kahlo: “La influencia fue recíproca entre Weston y ella y la cultura mexicana, el arte popular mexicano y los elementos tradicionales de este país están presentes en muchas de sus imágenes. Sin embargo para Tina la fotografía representó un medio para mostrar su discurso político, a diferencia de Weston que se mantuvo centrado en la estética”.

La política cultural impulsada por José Vasconcelos, en la cual “hace que Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros llenen los muros de los edificios públicos, también va a impactar a la fotografía. Él abogaba por el rescate de lo colonial, lo prehispánico y lo popular; si vemos detenidamente las imágenes de Tina y Weston vamos a identificar esas huellas”, abunda Rodríguez, quien también ha curado exposiciones del Palacio de Bellas Artes (La vanguardia rusa y Nacho López. Fotógrafo de México…)

En 1928, Tina, ya separada de Weston, conoce al activista político cubano Julio Antonio Mella, con quien inicia una relación. “A partir de ese año hubo un cambio en ella, no únicamente porque forma parte del comunismo mexicano, sino porque luego de fotografiar la máquina de escribir de él, hay una transformación verdaderamente profunda, comienza a registrar la vida social, una que está más comprometida con lo que está sucediendo en su entorno”.

Sin embargo, el 10 de enero de 1929 Mella es asesinado en la calle de Abraham González, cuando iba acompañado de ella, “Diego Rivera la defendió mucho por ese caso”, explica Rodríguez, sin embargo al año siguiente es expulsada del país.

“En ese momento, febrero de 1930, el diario Excelsior la atacó muy duramente porque descubren los desnudos que le había hecho Weston y un semidesnudo que ella había tomado a Mella, eso fue un medio para avalar su expulsión”, explica.

Pero esas imágenes son evidencia de que “era una adelantada a su tiempo, ahora sabemos que solamente hubo dos mujeres que hacen retratos del cuerpo masculino desnudo: Lola Álvarez Bravo y Tina Modotti; eso las hace pensar de manera distinta como innovadoras, artistas que están explorando su propia vida”, indica.

Año y medio antes de su muerte, Tina Modotti regresó a México, comenta Rodríguez “fue un tiempo de silencio, estaba en contacto con sus amigos pero nunca más volvió a la actividad de la fotografía ni como activista social”.

El experto señala que sus últimas actividades estaban relacionadas con su actividad política: “Sospechamos que hacía labores para el Socorro Rojo Internacional, que era un organismo stalinista asentado aquí, por eso muchos hablan de ella como espía, pero en realidad la actividad de ese grupo era de soporte a las causas sociales”.

El 5 de enero de 1942, después de una cena y a bordo de un taxi, la fotógrafa sufrió un paro cardiaco y murió. Sus últimas imágenes mostraron una mujer “avejentada y triste, nada que ver con la belleza que fotografió Weston desnuda en la azotea”.

Su muerte, “curiosamente, no estaba muy documentada hasta hace poco tiempo, cuando descubrimos algunas notas que aparecieron en El Universal. Ella regresó a México con el nombre de María porque el gobierno mexicano no la aceptaba, el que haya vuelto es algo que se desconoce, lo que se sabe es que permaneció aquí, trabajó y tuvo a sus viejos amigos, Siqueiros, y Rivera”, concluyó Rodríguez.