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Cindy mcCain, esposa del exsenador, durante el funeral. Foto: AP
Cindy McCain, esposa del exsenador, durante el funeral. Foto: AP

El segundo de los cinco días de luto por la muerte de John McCain estuvo marcado por la emotividad.

En el servicio funerario en la North Phoenix Baptist Church se dieron cita desde figuras deportivas hasta políticos de renombre, y fue uno de ellos, el rival político del senador que falleció de cáncer de cerebro a los 81 años de edad, quien rindió una elegía que además de tocar fibras personales, reflejó la situación por la que atraviesan Washington y todo Estados Unidos.

En su discurso, Joe Biden, quien se convirtió en oponente de McCain luego de ser nominado como vicepresidente en la campaña de Barack Obama en 2008, subrayó que el exsenador por Arizona antes que nada era una persona con principios, cualidad que, subrayó, no es muy común en la actualidad.

“Mi nombre es Joe Biden. Soy un demócrata. Amo a John McCain”, dijo el exvicepresidente con lágrimas en los ojos.

“Siempre pensé en John como un hermano. Tuvimos muchas peleas familiares. Hicimos un largo camino. A ambos nos encantó el Senado. Ambos nos lamentamos al ver cómo ha cambiado”.

El exvicepresidente Joe Biden enjuga sus lágrimas, ayer. Foto: Especial
El exvicepresidente Joe Biden enjuga sus lágrimas, ayer. Foto: Especial

El exvicepresidente recordó cómo solían ser las cosas en el Senado y lamentó cómo en los últimos años los ataques se volvieron más personales y partidistas.

”Siempre fue apropiado desafiar el juicio de otro senador, pero nunca apropiado desafiar sus motivos. Cuando cuestionas sus motivos es imposible llegar a algo. Él era de otra época y vivió con un código diferente, un viejo código de honor en el que el valor y la integridad todavía estaban vivos“, dijo.

“No era una cuestión de política con John. Podía discrepar en cuanto a sustancia, pero los valores subyacentes que animaban todo lo que hizo. ¿Por qué luchaba? Él luchaba para restaurar lo que llamamos ‘orden común’”.

Las declaraciones de Biden fueron similares al discurso de McCain en el Senado el verano pasado, en el que suplicaba a sus colegas que restablecieran un espíritu de compromiso que había ayudado a forjar la grandeza nacional.

En su oportunidad, el veterano jefe de personal de McCain, Grant Woods, exprocurador general de Arizona, provocó risas al recordar lo malo que McCain era para conducir automóviles.

Otro amigo, Tommy Espinoza, presidente y director del “Raza Development Fund”, llamó a McCain “uno de los héroes estadounidenses más importantes de nuestra vida”.

El pastor principal de la iglesia, Noé García, dijo que McCain era “un verdadero héroe estadunidense”.

En tanto, la estrella de los Cardenales de Arizona, el receptor abierto Larry Fitzgerald, describió su amistad con el exsenador, la cual se dio a partir de las diferencias.

“Yo soy negro y él era blanco. Yo soy joven y él ya no lo era tanto. Vivió con limitaciones físicas después de la guerra. Yo soy un atleta profesional. Él buscó la presidencia y yo busco las bandas. Él fue el paradigma de lo que es ser duro y yo hago todo para evitar el contacto. Y aunque somos de mundos diferentes, cultivamos una amistad importante.

“Él no juzgaba a las personas por el color de su piel, su género, sus antecedentes, sus filiaciones políticas o sus cuen tas bancarias. Él evaluaba a todos de acuerdo con sus méritos y lo que tenían en el corazón”

Larry Fitzgerald

Jugador de los Cardenales

Al servicio religioso asistieron unas 3, 500 personas incluidos más de 20 senadores estadunidenses en funciones, cuatro exsenadores y otros líderes de Arizona.

El servicio fue el último homenaje a McCain en su tierra natal. El miércoles se efectuó una ceremonia privada en el Capitolio de Arizona para familiares y amigos, antes de que su cuerpo fuera expuesto bajo la rotonda del capitolio.

Los hijos de McCain, Doug, Jack y Jimmy, su hija Sidney y su nuera Renee, estrecharon la mano de algunas de las aproximadamente 15 mil personas que se presentaron ante el ataúd del senador para presentar sus respetos finales.

Tras el servicio religioso el cuerpo del exsenador recorrió las calles de Phoenix, donde miles de ciudadanos salieron a despedirlo con banderas de Estados Unidos y anuncios.

  • El Dato: John McCain  especificó que Donald Trump no fuera invitado a su funeral.

Los habitantes e Phoenix se situaron en distintos tramos de un ruta de 13 kilómetros e incluso unos bomberos saludaron desde lo alto de un carro bomba estacionado en un paso a desnivel cuando la caravana de 11 vehículos escoltada por 17 policías en motocicleta lo cruzaron por abajo en la Interestatal 17. .

El ataúd con el cuerpo de John McCain fue trasladado al aeropuerto de Phoenix, donde cientos de elementos de la Guardia Nacional de Arizona le dieron el último adiós al héroe de guerra.

Minutos después un avión militar llevó los restos de McCain a Washington, donde estará en el Capitolio desde hoy.

El cuerpo del senador estará en una misa el sábado y será sepultado el domingo en el cementerio de la Academia Naval de EU en Annapolis, Maryland.

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