De Iguala a Tierra Blanca

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Columba Arroniz nos pide, cada vez que hablamos, que no la olvidemos. Es madre de uno de los cinco jóvenes secuestrados en Tierra Blanca el pasado 11 de enero.

Dice que en cuanto los medios de comunicación los olviden el caso va a desaparecer para las autoridades. Sus temores son fundados, diversas experiencias muestran que en otras ocasiones los escenarios han sido similares: cuando un caso pasa a segundo plano de inmediato se acerca a los terrenos del olvido.

A los padres y las madres de los cinco jóvenes secuestrados —el caso ya es identificado como desaparición forzada— los han traído de un lugar a otro, lo que previsiblemente los ha llevado de la esperanza a la tristeza.

En varias ocasiones les han planteado que están cerca de encontrar a sus hijos y a la mera hora todo queda en falsa alarma, van de la expectativa al dolor de la ausencia. Nos dice Columba Arroniz que no entiende cómo puede ser posible que tengan detenidos a siete policías, seis consignados, y no puedan saber dónde están “los muchachos”; “les importan los derechos humanos de los policías y no les importan los derechos humanos de las víctimas y sus familiares”.

El miércoles el titular de la CNDH planteó tajantemente que no aprendimos de la dura lección de Iguala. En Tierra Blanca se presentó una situación parecida en el modus operandi. Los policías detienen bajo un pretexto menor a un grupo de jóvenes. Después de atemorizarlos, seguramente bajo el “somos la autoridad”, los entregan a una banda, la cual se encarga de desaparecerlos.
El móvil sigue siendo un enigma. Conversando con otros padres de los jóvenes veracruzanos nos aseguran que no tienen antecedentes o que se supiera que alguno de ellos tuviera relación con alguna actividad delincuencial. “Son sanos, nos conocemos todos desde hace años, somos vecinos”, nos dice, cerca de las lágrimas, doña Columba.

La desaparición de los 43 normalistas le cambió la cara al país, sin exagerar es un antes y un después en muchos sentidos. Las consecuencias han sido y son brutales. Suponíamos que no nos volvería a pasar algo similar: policías deteniendo jóvenes para entregarlos a los delincuentes; ya se vio que no es así.

Un hecho traumático, duro y triste como el de Iguala tiene una secuela en Tierra Blanca; vamos en rumbo de un Ayotzinapa 2, no aprendimos en medio del dolor colectivo.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

Los partidos están pensando en los cambios de la CDMX en lo que les toca. No están viendo el rediseño del modelo de gobernabilidad; dan flojera: Mauricio Merino, CIDE.

solorzano52mx@yahoo.com.mx
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@JavierSolorzano

Javier Solórzano Zinser
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