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Trump (der.), en una reunión con el Comité de Finanzas del Senado, ayer. Foto: AP

El cambio demográfico y la distribución del gasto público son aspectos que deben ser tomados en cuenta para tener sostenibilidad fiscal, que permita un diseño  en el que se obtengan los recursos necesarios para financiar los compromisos y aumentar el bienestar social; de lo contrario, seguirán creciendo los niveles de desigualdad tributaria, señaló una investigación  del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

De acuerdo con el documento, el cambio demográfico es importante sea considerado, ya que la población está envejeciendo. En 2018, las personas mayores de 65 años representan 7.3 por ciento de la población, y se prevé que en 2030 representarán 10.2 por ciento.

“Los ciudadanos son el componente central del Sistema Fiscal Mexicano (SFM), ya que de éstos se recaudan los ingresos presupuestarios y a ellos mismos se destina el gasto público. Para realizar cualquier cambio o propuesta en materia de política fiscal es necesario tomar en cuenta el diseño, la redistribución y la sostenibilidad del SFM”, especifica.

México ha tenido un incremento en el porcentaje de personas en edad de trabajar,  entre los 18 y 64 años de edad; no obstante, proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) el pico máximo llegará en 2027 para posteriormente comenzar a disminuir.

Respecto al gasto público, señala que desde 2013 ha sido mayor al aprobado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). En este sentido, el gasto en protección social, de manera específica el gasto en pensiones, ha ido en aumento; en 2013 representó 2.8 por ciento del PIB y para 2018 el PEF estima que ascenderá a 3.5 por ciento. En contraste, el gasto en educación y salud ha disminuido en los últimos años y para 2018 se estima un presupuesto de 2.9 por ciento y 2.3 por ciento del PIB, respectivamente.

Las transferencias a estados y municipios se refieren a los recursos federales traspasados a los mismos en forma de participaciones; lo cual se ha mantenido en un nivel similar  de 3.3 por ciento del PIB en 2013 a un estimado de 3.4 por ciento en el PEF de este año.

No obstante, el costo de la deuda ha ido en constante aumento. En 2013 representó 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en el PEF de 2018 se estima que represente 2.1 por ciento del PIB.

Por lo anterior, el Sistema Fiscal Mexicano y la redistribución de los recursos, favorece a los hogares con menores recursos y recauda más de aquellos con mayores recursos. No obstante, existen diferencias entre las transferencias netas de la población formal, en comparación con las transferencias netas de la población informal, ya que esta última no recibe los beneficios de una pensión.

Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 del Inegi, especifica que la distribución del Ingreso Bruto en México por deciles, el ingreso bruto mensual mediano por persona en México es de dos mil 517 pesos. En comparación, 10 por ciento más pobre tiene un ingreso bruto mensual mediano de 411 pesos, mientras que 10 por ciento de mayores ingresos tiene uno de 13 mil 393 pesos.

Luego de lo ya señalado, el estudio concluye que aún es necesaria una nueva reforma fiscal, que incluya los temas que siguen pendientes, como la equidad intergeneracional, la redistribución y la sostenibilidad.

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