Padres de familia pertenecientes al CEPSE, en conferencia de prensa, ayer. Foto: Especial

Padres y madres de familia que integran el Consejo Estatal de Participación Social en la Educación (CEPSE) exigieron al gobierno de Oaxaca, que encabeza Alejandro Murat, estar presentes en las mesas de diálogo que mantiene con la dirigencia de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) “para evitar chantajes, presiones y negociaciones en lo oscurito”.

“No es válido negociar con nuestra infancia ni con su futuro”, afirmó Luisa García, presidenta de la organización, quien señaló que los oaxaqueños ya están cansados de paros, mítines y bloqueos de la CNTE que sólo han afectado a un millón de alumnos de educación básica de las ocho regiones del estado.

En su asamblea del fin de semana pasado, la Coordinadora amagó con estallar un paro indefinido de labores el 6 de noviembre próximo si el gobierno del estado no les entrega las 11 jefaturas administrativas que operaban en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) hasta antes de que el estado recuperara el 21 de julio de 2015 la rectoría educativa.

En un comunicado emitido el jueves pasado, el magisterio señaló que “ante la irresponsabilidad del gobierno del estado para la reinstalación de la bilateralidad”, organizaciones sociales y estudiantes, intensificarán sus movilizaciones “hasta que el estado asuma con responsabilidad la atención a las demandas de la Sección 22”.

Al respecto, la CEPSE expresó: “Los padres y las madres de familia de Oaxaca rechazamos el paro de labores porque antes que cualquier petición o exigencia, está el derecho de nuestros hijos e hijas a una educación de calidad, como lo marca nuestra Carta Magna. Nos oponemos de forma categórica a que se use a nuestra niñez y su educación como rehenes de cualquier negociación política”.

Pidieron que el mandatario estatal, quien es encabeza la mesa de negociación con la dirigencia de la Sección 22, que lidera Eloy López, no ceda a las presiones ni a los chantajes del magisterio disidente, porque su regreso a las jefaturas administrativas del IEEPO implicaría un retroceso en la educación.