Aniversario descastado, de dianas y desorejadero

Aniversario descastado, de dianas y desorejadero
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Las 74 corridas grandes, magnífico día de aniversario, alumbrado y azulino, menos que templado, realmente justo de fríos, vientos y lluviecita, alebrestado como la afición variopinta, con cartel cambiado por aviso de malestar estomacal de Roca Rey. El ganón, sin duda, El Zapata, vainilla tenue y negra joyería, en calidad de triunfador que se veía en cartel de relumbre alternando con Ferrera, lapislázuli y vueltas doradas, en retardo pero seguro; Morante, mandarina de seda e igualmente pasamanería enlutada, apresurado y de corbatín de lujo; y El Payo, calmo lento, de negras telas pesadas, de platería su brillo. Al frente de un manojo de Jaral de Peñas a medias.

Primera cita de la décimo sexta, Belenero, bajito media tonelada y 39 kilos de listón, estampa de aplauso, berrendo ojito de perdiz, rabón paliaperto astifino cornivuelto fue morrillo para un Uriel Moreno destanteado por un arañazo a barrera de matadores que anunciaba chispeante lluvia. Pedro López le inyectó una puya de sangre leve, para luego darse gusto el matador banderillero con dos pares muy forzados, esperados, fríos, y el último, al violín, de dianazo. En la muleta, todo fue vela en la mar, desesperación y falta de entrega y astucia ante un pegajoso bicho muy apenas de fuerza que quedó a la primera tendida media estocada.

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Virtuoso, ni la media tonelada de zaino cornivuelto, salió con el sol en su tendido, febrero loco y de hinojos Ferrera se imprimió un saludo a tablas bello. Héctor Delgado malpinchó con su palo, buen trabajo de nuevo Fernando García en los rehiletes y en tercer tercio sentidos muletazos en redondo, desentendido, coleta y burel, por pases naturales. Siempre muy ajustado, dándose gusto hacia el final, colocó espadazo y la primera oreja cayó, obvia, de segundo diana.

Enmorrillado rabón, Indulgente, negro vuelto de cornamenta se presentó ante el de la Puebla igual de bajito que desentendido y pasó por su primer tercio, Eduardo Noyola con la misma atención que con unas banderillas crudas, innobles. Muy enpatillado, por naturales y de derechas el de la Puebla del Río fue apuntando una faena con un medio toro, cambiando de terrenos, evitando la tempestad en su tela, jugueteando con un trincherazo oficioso, sólido, coronando de estocada y oreja su tarde de aniversario, también de reconocimiento orquestal.

Corintio, salpicado rabón de la media tonelada cárdena, otro cornivuelto, largo dificultoso para Octavio García, burel malpicado, mal banderilleado por Romero y Alcántar, mal muleteado, quizá un ole, atrasado, buscando una estructura, mal hasta una media estocada tendida que tardó en acabar efectiva. Caía el cartel del domingo de estoque de oro, mientras tanto –Ponce, Ferrera, Morante, Mauricio y Adame, 10 toros de diversas ganaderías–, y despedíamos con honores al monosabio de valor, Porfirio Sánchez, que en su vuelta al ruedo recogía golondrinas y prendas de abrazo.

El dato: Se “entregó” a Ferrera un reconocimiento en nombre del centenario de Carlos Arruza que no llegó al ruedo.

A la mitad de la cita, un Zapata más avivado ante un quinto corniapretado Legado más parado y acobardado, más buscado en vano, mal estoqueado, salida al tercio efectista, moría Kirk Douglas entre semana. Teólogo y sus 533 de peso para Ferrera acabaron ahuyentando con la lluviecita al respetable y el muletista de Bunyola, porfiado, quiso exprimir la piedra, vana faena pasada en vano, arrebatando a ninguno de los bichos del Vallado ya a esa altura nada y varios oles exagerando la petición, otorgado el trofeo, a disgusto del matador.

Asturiano, anovillado cobarde, como todos, séptimo acabó despertando a los tendidos y contra la tempestad democrática, puchero del hispano, fue devuelto en medio de un pachangón sordo, sin razón frente al remanso de ganadería, ¡y cayó Perdigón, 481 de carita, para un Morante confundido, a capricho, que apresuró su número y falló de aviso!

Nada bueno le esperaba al queretano que con su bragado Peregrino, casi 500 kilos, la luna al tercio, descastado dando vueltas ante un respetable reconectado ante tandas de naturales y derechazos por nota, siempre, sin toro y un aviso.

Librazo de temporada

De las cosas extraordinarias que deja esta Temporada Grande a su paso es un sensacional libro editado por Milenio Genera, proyecto de Daniel Salinas Flores y con una copiosa investigación y recopilación de archivos hemerográficos destacados que el mismo Salinas, Juan Manuel Aurrecoechea y Georgina Popp recopilaron y exponen.

Paseíllo por fechas clave de la Plaza de Insurgentes, Homenaje a la México va de la obra negra a la septuagésima primera temporada, en que se dio el que para algunos es el milagroso y para otros discutible indulto al rejoneo, recordando igual en imágenes que en breves el casi diario acontecer de los grandes momentos a lo largo de 74 años de un magno edificio, pensado para ennoblecer el caro oficio de la torería mexicana, tan falta de materia prima, de cuerpo celebratorio, el toro.

Antología certera de cronistas, fotoperiodistas, bibliómanos y aficionados taurinos este título está llamado a ser la suma poética y celebratoria de una fiesta hoy impresentable a ratos.