Jueves 9.07.2020 - 13:05

Cantera Puma pierde a uno de sus pilares

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Foto Especial

La historia de los Pumas de la UNAM en el futbol mexicano no sólo está llena de títulos y éxitos deportivos que convierten a la institución en una de las más importantes del futbol mexicano. Su cantera es motivo de orgullo para todos los seguidores del club y, si bien no atraviesa por su mejor momento en estos tiempos, lo que ha aportado a la historia del balompié nacional es invaluable.

Y el sábado anterior falleció uno de los impulsores de esa escuela y creador de un estilo que por muchos años llegó a ser base de la Selección Mexicana: Ángel Papadópulos.

La grandiosa historia de Pumas no se entendería sin la presencia de don Ángel, quien junto al argentino Renato Cesarini, quien llegó a la dirección técnica del club justo después del ascenso a Primera con la misión de salvar al equipo del descenso, sentaron las bases para la formación de talentos que han nutrido a los Pumas por casi 50 años.

Papadópulos y Cesarini trabajaron arduamente en un sistema táctico que caracterizara el juego de los universitarios e innovaron en el método de entrenamiento el cual fue parte esencial en el desarrollo de los jóvenes, tanto en el campo de juego como en su vida personal.

Así, bajo la tutela de Papadópulos surgieron hombres como Aarón Padilla, Enrique Borja, Luis Regueiro, José Luis González, Mario Velarde, Héctor Sanabria o Miguel Mejía Barón, por citar algunos.

Siendo auxiliar técnico, recibió la batuta para dirigir al primer equipo en la temporada 1965-1966, convirtiéndose en ese momento en el segundo técnico más joven del mundo en el futbol profesional.

El novel timonel sentó las bases para el proceso de mexicanización del conjunto del Pedregal el cual duró hasta 1972 y con el que Pumas logró el subcampeonato de Liga en 1967.

Papadópulos no continuó con el proceso, pues emigró al América en 1966 para relevar en el cargo a Roberto Scarone, quien meses atrás había hecho campeón de Liga a los Canarios.

Ángel estuvo una temporada y sus números no fueron tan malos, pero no pudo refrendar el título. Sin embargo, el momento más importante fue sin duda su presencia en el banquillo en la inauguración del Estadio Azteca.

América y Torino jugaron el 29 de mayo de 1966 y empataron 2-2; fue el brasileño Arlindo dos Santos quien anotó el primer gol del inmueble.

Papadópulos dejó al club de Coapa en 1967 y dos años después volvió a la institución de sus amores para tomar las riendas del equipo previo al Mundial de México 70, en donde continuó con su labor de promoción de jóvenes, los cuales, con el paso de los años, convirtieron al conjunto del Pedregal en uno de los más emblemáticos de México.