Miércoles 23.09.2020 - 03:46

Chelsea saca el ajedrez y apaga el videojuego

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Por:

Gráficos Carlos López La Razón

El Chelsea demostró que defender no es pecado, al recordar que el futbol es impredecible, que no respeta las fórmulas y que hasta el mejor sucumbe ante un sistema basado en el orden táctico, la disciplina y la entrega.

El Responsable

Roberto Di Matteo llegó al banquillo del Chelsea como interino, mientras buscaban al nuevo técnico, pero con su efectivo sistema echó a los grandes y conquistó Europa. Ahora nadie lo moverá.

Roberto Di Matteo » Nacimiento: 29/mayo/1970, en Suiza » Nacionalidad: italiana » Edad: 41 años

Orillado por la necesidad, Roberto Di Matteo, quien llegó al banquillo del Chelsea como emergente ante el fracaso de André Villas-Boas, enseñó lo italiano y, con un catenaccio a la inglesa, dejó fuera de combate a los amantes del futbol de videojuego, los de la pirotecnia, los considerados mejores equipos del mundo.

Aquel estilo que ejecutaron a la perfección el AC Milán (Arrigo Sachi de los 90), la selección italiana (campeona de la Euro 1978), el Inter de Milán de José Mourinho, entre otros, fue retomado por el Chelsea de Di Matteo, para que, en sólo tres meses, ese sistema lo reinventara, para rescatar una temporada destinada al fracaso.

En la Liga Premier no le dio tiempo y tuvo que conformarse con el sexto puesto, pero se quedó con el campeonato de FA Cup, al vencer al Liverpool y conquistó el título más importante y anhelado en 107 años de historia del Chelsea, y por el que su dueño invirtió más de mil millones de euros, la Champions League.

En 2011 el Barcelona enamoró al mundo con su futbol bello, ofensivo y elegante, lleno de jugadas espectaculares, de esas que la tribuna disfruta y la cámara agradece. Así conquistó, entre otros trofeos, la Champions League de esa temporada y se consagró como el mejor club del mundo. Lucía imbatible.

Pero Di Matteo, un desconocido, dejó claro que esa palabra —imbatible— no aplica en el futbol y, sin filigrana, echó al equipo catalán de las semifinales con el famoso sistema de “ocho atrás y dos defendiendo”. Y asi se hizo campeón también.

Colocó dos líneas de cuatro hombres en el fondo y obligó a Drogba y a Mata (sus delanteros) a ayudar a defender desde el medio campo. Desconectó a sus rivales, resistió los embates y fue paciente para encontrar el gol en el contragolpe o en un balón parado.

La principal virtud de Di Matteo fue reconocer que sus rivales eran mejores equipos, pues eso le permitió identificar las flaquezas de los adversarios y hacerse fuerte con sus debilidades para salir con el triunfo.

Dejó claro que no siempre gana el “mejor” o el que juega más bonito, y de paso demostró que un sistema defensivo no necesariamente acaba con el show, pues su manera de encarar los juegos permitió ver partidos llenos de estrategia, de drama y de emoción. Desarrolló un futbol de alto nivel, un futbol de tablero de ajedrez.