Los Guerreros hacen pedazos la esperanza del Guadalajara

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Foto Mexsport

La justicia fue la ganadora, Santos accedió a la final con categoría, con buen futbol y exhibiendo (3-0) a unas Chivas que sólo volvieron a su realidad: pelear por el descenso.

La lectura del encuentro es claro, los Guerreros iniciaron jugando con inteligencia, orden y conforme pasó el tiempo desplegaron calidad ofensiva, variantes y atrevimiento, condiciones que lo harán peligroso en la pelea por el título, eso sin contar que son bien guiados por la estrategia de Pedro Caixinha, quien por fin pudo superar las semifinales, instancia donde había sucumbido en tres ocasiones.

Mientras que los rojiblancos mostraron esas cualidades que los ha llevado al borde del descenso, su accionar fue idéntico al de unos meses, fallando una increíble cantidad de pases sin importar que se necesitaran un par de metros para concretarlos, demostrando mucha displicencia y poco corazón; además de nula creatividad, profundidad y ambición al frente.

El comenzó con dinámica digan de la Jornada 1, pues un histórico sobre el césped, una instancia final y un marco inmejorable no garantizaban, hasta ese momento, espectáculo en el Estadio Omnilife. Ante la poca iniciativa local, los visitantes fueron tomando confianza, adueñándose del balón y del timón del partido, hasta que lo concretaron al minuto 37, cuando Abella desbordó con facilidad por derecha y puso la pelota en el área chica, donde Djaniny Tavares sólo tuvo que empujarla.

Así llegó el llamado al vestidor, con la ventaja lagunera, pero con la esperanza recorriendo las gradas, sólo era cuestión de que el Chepo de la Torre apretara unas tuercas tácticas y jalara algunos hilos de la motivación… pero no funcionó.

Desde que el silbante Francisco Chacón reanudó el juego, los laguneros demostraron que avanzarían, pues salieron con mayor decisión que los tapatíos, que seguían perdidos: Michel no tuvo el nivel mostrado en Torreón, la zaga central fue paseada cada paso que daba el santista Tavares, mientras que López y Ponce no pasaban de la media cancha en las bandas; el mayor desastre estuvo en la media cancha, con un Chatón que recuperaba dos balones y regalaba cinco, y un desastroso Giovani Casillas, que incluso salió del campo debido a los abucheos y gritos en su contra de la afición; por último, la delantera no existió, pues Bravo no estuvo a la altura del legendario Chava Reyes (a quien buscaba alcanzar como máximo goleador del Rebaño) y Marco Fabián seguía soñando con vestir la playera del Madrid.

Izquierdoz, soberbio en la defensa, acercó más a los de la Comarca con un cabezazo que se anidó en las redes tras un tiro de esquina.

Pero la coronación de una noche redonda corrió a cargo de Néstor Calderón, el mejor elemento de la temporada para los Guerreros, a quien no le importaron 50 metros de distancia para sorprender a Michel y humillar al Guadalajara con un golazo casi de media cancha.