Messi tira la muralla alemana y el Barça se perfila a la final

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Foto AP

Al parecer, Múnich sólo será una escala del Barça en su camino a Berlín, sede del último juego de la Liga de Campeones de Europa, pues ayer, con un 3-0 en el Camp Nou, prácticamente liquidó la semifinal frente al Bayern.

Encuentro especial desde todas sus aristas, pues fue calificado como la final adelantada debido a la calidad de sus protagonistas, era el regreso de Pep Guardiola, técnico del club bávaro a su ex casa, donde creció como futbolista y tocó la gloria como entrenador; además, confrontaba a dos hermanos, Thiago y Rafinha, representaba la revancha catalana por aquel 7-0 global de hace dos temporadas y, por su puesto, contaría en el césped con el mejor jugador de la actualidad, Lionel Messi, quien ayer confirmó ese calificativo al romper el complicado esquema rival con dos portentosos goles.

La Pulga le robó el protagonismo a su ex técnico de principio a fin. Pep pasó

inadvertido, el sonido local no lo refirió y sólo figuró al saludar a su colega y amigo Luis Enrique. Su proceder en la banca era el mismo de siempre, incluso las cámaras de televisión poco lo voltearon a ver, pasión en sus indicaciones, pensando en la estrategia y lamentando los goles rivales.

El único acierto de la noche para Guardiola fue el pronóstico previo: “No creo que el partido acabe 0-0”, además de aquella declaración que Gerard Piqué le recordó tras el silbatazo final: “no hay defensa quien pare a Messi”. Sin duda, un profeta rendido talento de su ex discípulo, máximo anotador del torneo con 10 dianas.

El conjunto alemán dejó claro, desde un principio, la traición a su filosofía ofensiva; tomó precauciones ante el tridente de moda y le funcionó, al menos, en la primera parte. Los culés tenían la pelota, la paseaban como sólo ellos saben, pero no tocaban a puerta, tal vez una consecuencia de su insistente deseo de ‘meterse hasta la cocina’. Tuvieron un par, las cuales fueron solventadas por Manuel Neuer, siempre gigante bajo los tres palos.

Así llegó la parte complementaria, más rocosa que la primera, con la visita convencida de que no se iría de suelo catalán con una derrota a cuestas. Pero Messi, siempre tan talentoso como oportuno, se encargó de echar abajo su plan.

Tras un penalti no marcado sobre Neymar, el balón terminó por la banda derecha y un rebote mandó el esférico a los pies de La Pulga, donde siempre es consentido y amado. El delantero argentino, tras su diagonal característica, disparó con suavidad y precisión desde fuera del área.

El segundo tanto podría enmarcarse, pues el ‘10’ blaugrana dejó sin cintura a Boateng y definió bombeado a la salida de Neuer.

El tiro de gracia corrió a cargo de Neymar, quien escapó solo al área y colocó la pelota entre las piernas del cancerbero teutón. En ese momento, Barcelona había enloquecido.

Al Bayern sólo le queda la esperanza de una remontada para el cotejo de vuelta del próximo miércoles en Munich, y que Messi pierda el vuelo o se reserve para la liga.