Phelps salva a EU y gana su 19 oro olímpico

Phelps salva a EU y gana su 19 oro olímpico
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Hace cuatro años cantábamos el final de la historia más

grande de los Juegos Olímpicos, la del deportista más laureado, el que rompe el agua como nadie, de todas las maneras posibles. Pero él mismo quiso volver, se retractó porque no puede dejar el agua.

Michael Phelps pasó por toda clase de inconvenientes, magnificados por el ojo de la opinión pública. Es cierto, ya no es el mismo de hace ocho años, cuando se llevó ocho oros de una sola tajada y conquistó al agua desde China. Hace cuatro años parecía sólo querer darle un colofón a su historia de leyenda en Londres.

Cuatro oros más en la capital inglesa parecía un buen botín para cerrar. Con ellos, más los de Atenas y Beijing, sumó 18, el doble de los que lograron Paavo Nurmi, Larisa Latynina, Mark Spitz y Carl Lewis, sus más cercanos perseguidores. ¿Para qué regresar? ¿Para demostrar qué?

Para demostrar que su hábitat natural, donde más quiere estar, es el agua.

Anoche en el Parque Acuático de Río de Janeiro, Phelps y sus cómplices salieron como los favoritos para la plata, ya que el oro estaba destinado, supuestamente, al relevo de Francia.

Hay que saber que la distancia fuerte de Phelps no son los 100, sino los 200 metros, y que su estilo favorito, el de sus mayores triunfos, es el mariposa, no el libre.

Caeleb Dressel le entregó la estafeta a Phelps, quien fue el segundo relevo, detrás de Francia por dos centésimas. El veterano de 31 años de edad nadó como si estuviera en Beijing, en su mejor época, empezó a sacar ventaja, cada vez más, y al darle la vuelta completa a la piscina, Ryan Held saltó un segundo antes que el campeón olímpico en 50 metros, Florent Manadou.

El galo no pudo desquitar la desventaja, se quedó a 47 centésimas de Held, y Estados Unidos dejó a su mejor hombre al final, al campeón mundial Nathan Adrian, quien sólo se encargó de mantener el rédito que les había dado Phelps.

La sorpresa fue consumada con un tiempo de 3:09.92, 61 centésimas más rápidos que los galos, que se tuvieron que conformar con la plata. El bronce fue para el equipo de Australia.

Es el oro número 19 para el Tiburón de Baltimore, más otras dos platas y dos bronces, para un total de 23, que aleja cada vez más su leyenda del resto de los mortales.

Y que seguramente no se quedará ahí. A Phelps le quedan los 100 y 200 metros mariposa, los 200 y 4x100 combinado. Cuatro posibilidades más para poder llegar, quizás, hasta las 27 preseas.

El dios de las aguas está cada vez más lejos de todos. No hay nadie que le haga sombra. Le queda una semana de éxitos y victorias en la piscina de Río de Janeiro.

Sólo él sabe hasta dónde puede llegar.

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