Río pone luz a sus Juegos y regresa a la realidad

Río pone luz a sus Juegos y regresa a la realidad
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De la samba y el sabor latinoamericano a los videojuegos y la tecnología japonesa, la estafeta de los Juegos Olímpicos fue pasada a Tokio, como cierre de la máxima justa deportiva, Río 2016, que llegó anoche a su fin.

Después de 17 días de competencia y 306 torneos deportivos de los que formaron parte unos 10 mil 500 deportistas, se quedan las marcas, que algún día serán rotas, y las memorias, que son eternas.

Maracaná se convirtió en una sucursal del Sambódromo para despedir a los atletas que compitieron, que invirtieron una vida para cumplir su sueño. La fiesta del deporte terminó en una celebración llena de color y baile bajo los ritmos brasileños.

El olimpismo tardó 120 años en llegar a Sudamérica y 48 en volver a la región de Latinoamérica, desde México 1968. Si cada sede plasma su sello y valores, Río de Janeiro lo hizo a través de su colorido y sus contrastes.

Los siete años de preparativos, que tuvieron sus luces y sombras, tuvieron sus resultados en 17 días. Retrasos en las instalaciones, problemas en la Villa Olímpica, la contaminación de la Bahía Guanabara, inseguridad y el tránsito vehicular, entre otras cosas, fueron opacados, al menos en este lapso, por los grandes atletas del mundo que inspiraron con sus hazañas.

La de anoche fue una ceremonia festiva, pero austera. Con el desfile de los deportistas se desató una inofensiva pero constante lluvia que no les impidió sonreír bajo las notas cariocas puestas por el DJ noruego Kygo.

María del Rosario Espinoza portó la bandera de México, honor que también tuvo en la inauguración de Londres 2012. La taekwondoín se convirtió el sábado en la primera mujer del país que gana medallas en tres ediciones diferentes de Juegos Olímpicos y desfiló junto a un pequeño, pero entusiasta grupo de deportistas, que en número parecían menores que la gente de pantalón largo de la delegación.

Pero si Río 2016 nos dejó buenos recuerdos, Tokio hizo su presentación en plan grande. En un video mostraron los íconos de su cultura pop, principalmente los animados, como Oliver Atom, Pacman, Hello Kitty y Mario Bros, quien fue el “personaje principal”, al grado que el primer ministro japonés Shinzo Abe se puso el overol azul y la gorra roja del plomero para usar una tubería verde y apresurar su llegada a Maracaná, como cuando Mario llega a un nuevo mundo por medio de un atajo.

Porque precisamente Tokio parece prometer eso, la llegada a un entorno innovador para el deporte. Lo que nos espera lo sabremos a partir del 24 de julio de 2020.

Después, la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, recibió la bandera olímpica de manos del presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, para oficializar el paso de la estafeta.

Fueron los últimos Juegos para el más grande nadador y el hombre más veloz de la historia. Michael Phelps y Usain Bolt terminan sus trayectorias olímpicas en lo más alto, confirmando su supremacía y con ello, el mundo abre la incógnita sobre quién será la próxima gran leyenda del deporte que aparecerá en Tokio 2020.