Miércoles 30.09.2020 - 13:03

Santos se mete a la final en tres minutos

Rubén Cortés comparte
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Foto Clasos

El corazón del Santos es tan grande que no cabe el pecho de sus Guerreros. Estaba dos goles abajo cuando se jugaba el minuto 86, pero el equipo de La Comarca no dejó de intentarlo y con dos goles en tres minutos de su héroe, Oribe Peralta, avanzó a su quinta final de los últimos cuatro años y cobró revancha sobre Tigres al eliminarlo gracias a su condición de líder.

En los primeros 45 minutos Tigres se olvidó de su sello defensivo. Ante la desventaja que significaba el 1-1 de la ida, los universitarios se dieron a la tarea de liquidar a los Guerreros y lo consiguieron. Ricardo Ferretti dejó a un lado su etilo poco seductor y defensivo, liberó las cadenas a sus felinos y en seis minutos Mancilla ya tenía la ventaja para los de la UANL.

El cuadro lagunero no se amedrentó ante la adversidad y respondió con un vendaval ofensivo. En 20 minutos, los albiverdes crearon al menos tres jugadas claras de gol. Al 13’ Darwin Quintero estuvo cerca de la gloria con un remate de espaldas; al 17’ Peralta dejó sin reacción al arquero Palos con un potente derechazo; y al 22’ Salinas no pudo convertir un golazo por la pierna de Viniegra que se interpuso con la portería.

La contundencia no apareció del lado de Santos. Tigres estuvo a su merced, lo metió en su área, pero perdonó. El pecado fue costoso, pues el equipo de Ferretti sabe como liquidar y en una descolgada Héctor Mancilla marcó el 2-0, que dejó en la lona a los locales.

En el complementario Santos utilizó el disparo de media distancia como su mejor arma, ante lo complicado que fue utilizar las bandas debido a la gran colocación del aparato defensivo felino.

El tiempo agonizaba y los Guerreros no podían hacerle daño al arquero Enrique Palos. Al 68’ Lucas Lobos tuvo para finiquitar. En una descolgada Damián Álvarez, dejó al argentino solo en el área chica para empujar el balón, pero el capitán felino erró, no quiso terminar con los albiverdes y a la postre esta falla sentenció el encuentro.

Sin nada más que perder el cuadro lagunero se desbordó al ataque y en un centro de Darwin Quintero, por la pradera izquierda al minuto 86’, Oribe Peralta hizo estallar al Corona con un cabezazo que devolvió la esperanza a una afición que había sido silenciada por el contrincante.

El paladín albiverde aún tenía más para los de la UANL. Su complicidad con Quintero se convirtió en un instrumento de aniquilación y al 89’ un potente zurdazo del Cepillo acabó con las ilusiones de bicampeonato de Tigres.

Santos vuelve a una final, tiene sed de revancha y quiere quitarse el fantasma de los subcampeonatos. Ya demostró por qué fue el mejor equipo del torneo regular del futbol mexicano.