Uno de dos maleficios terminará

Uno de dos maleficios terminará
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Sin importar el resultado de la Serie Mundial de 2016, un equipo que ha llevado por largo tiempo la etiqueta de perdedor en sus entrañas, dejará de serlo y comenzará a escribir una nueva narrativa.

Distan ya 108 años desde la última vez que las palabras Chicago Cubs y campeón iban juntas en un mismo enunciado. Y son casi seis décadas (58 años) desde que no ocurre lo mismo con los Cleveland Indians.

El Clásico de Otoño comienza este día en el Progressive Field y promete ser una disputada contienda en aras de conseguir el campeonato de las Grandes Ligas. A diferencia de otros años, no hay grandes estrellas que fulguren en el firmamento ligamayorista en la gran escena del beisbol.

Tanto Cleveland como Chicago son equipos que tienen una peculiar mezcla, con jugadores experimentados, dirigidos por mánagers con buena experiencia e incluso de Serie Mundial, pero sobre todo, con un común denominador: jóvenes peloteros, sin miedo a nada.

Por un lado, peloteros como el incómodo y audaz Javy Báez, los poderosos bates de Anthony Rizzo, Addison Russell y Kris Bryant o la astucia tras el plato de Willson Contreras, son imprescindibles ingredientes en la alineación del mánager Joe Maddon y los Cachorros.

Del otro, el oportunismo de Francisco Lindor, y la picardía de Tyler Naquin y José Ramírez, le dan forma a un equipo que a pesar de estar en la Serie Mundial, sigue bajo el radar de muchos.

Estos equipos han estado tan cerca, y a la vez tan lejos de quebrar sus respectivos maleficios. En 1997, Cleveland estuvo a dos outs de alzarse con el campeonato cuando su cerrador José Mesa malogró una ventaja de una carrera en la parte baja del noveno inning del séptimo juego en Florida. Un sencillo de Edgar Rentería con las bases llenas aseguró el título para los Marlins, una franquicia que apenas cuatro años atrás había debutado en las Grandes Ligas.

Pero eso no es nada. Los fans de los Cachorros, quienes desde 1945 no alcanzaban el Clásico, han tenido que lidiar con la maldición de la cabra Billy en 1945 o la del gato negro en 1969, o inclusive el infame recuerdo del aficionado Steve Bartman en 2003.

Las casas de apuestas en Las Vegas los dan como amplios favoritos, cartel que han cargado desde el primer día de temporada en la que encabezaron las Mayores con 103 victorias.

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