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Echar para atrás alguna de las reformas estructurales que emprendió el actual gobierno genera gran preocupación en los inversionistas, pues de concretarse podrían poner en aprietos la posibilidad de elevar el ritmo de crecimiento de la economía, advirtieron los empresarios.

 El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), mencionó que si el gobierno del virtual Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, concreta estas ideas, el costo que se pagaría, además de perjudicar el crecimiento del PIB, también sería desechar lo que se ha logrado hasta el momento.

 Aunado a lo anterior, señaló, ya se ha comenzado a observar que el mercado interno comienza a resentir esta coyuntura y a moderar su ritmo de avance, tal como se mencionó hace algunas semanas. “El repunte en la inflación motivada principalmente por los precios de combustibles puede volver a incidir negativamente en el poder adquisitivo de las familias”.

De la misma manera, la reciente estimación preliminar que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) acerca del comportamiento del PIB en el segundo trimestre del año, parece confirmar la desaceleración del ritmo de crecimiento de la actividad económica, lo cual coincide con el hecho de que, en la encuesta de expectativas realizada por el Banco de México durante julio, los pronósticos de crecimiento de los especialistas del sector privado se volvieran a ajustar a la baja, tanto para el presente año como para los dos siguientes, detalló.

El Inegi anticipó que en el segundo trimestre de 2018 la actividad económica se contrajo 0.1 por ciento respecto al periodo previo, propiciando una variación anual de 1.6 por ciento; mientras los pronósticos de los especialistas se reducen con un PIB de 2.25 por ciento para 2018 y 2.17 por ciento para 2019.

 “Mantener la estabilidad macroeconómica es fundamental para lograr un ambiente de negocios que contribuya a impulsar la actividad económica, la inversión y por ende, la generación de empleos mejor remunerados”, detalla.

 En suma, la incertidumbre generada por distintos temas hace que tanto las empresas como los consumidores se mantengan en cautela para los ámbitos de inversión y de  consumo, aun  cuando su percepción sobre el futuro de la actividad económica mejora.

 “La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las propuestas de revisión e incluso de la posibilidad de echar para atrás algunas de las reformas estructurales aprobadas, como la Educativa y la de Energía, ponen en alerta a los inversionistas”, acotó.

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