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Foto: Especial

Todos los países y todas las culturas festejan, celebran o rememoran ciertos días del año. Si nosotros tenemos como fecha patria el 5 de mayo, día de la Batalla de Puebla en la que el ejército mexicano derrotó al francés, ellos tienen sus motivos para recordar la Toma de la Bastilla el 14 de julio. Si bien ninguna fecha es universal (ni siquiera el 31 de diciembre o el primero de enero), hay algunas que se ha tratado de que así lo sean: poco más de 150 días del año propone celebrar la Organización de las Naciones Unidas.

En enero sólo hay una, el 27, que es la conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. En cambio el 21 de marzo, mientras aquí recordamos el natalicio de Benito Juárez y la llegada de la primavera, la ONU considera otros cinco motivos: la eliminación de la discriminación racial, la poesía, el novruz, el síndrome de Down y los bosques. Hay días internacionales muy diversos a rememorar: el paludismo (25 de abril), erradicación de la fístula obstétrica (23 de mayo), las remesas familiares (16 de junio), la industrialización de África (20 de noviembre) y la democracia (15 de septiembre), que por cierto nosotros evocamos con un grito. Hay días destinados a varias lenguas: el chino, el español, el inglés, el ruso, el francés y el árabe. Salta que otros idiomas no estén en la lista, del lituano y el japonés al suajili y el purépecha. Igualmente parece discriminatorio que exista un día dedicado al jazz (30 de abril) y se ignoren el rock, el mambo y el jarabe tapatío. Algo similar sucede con los animales, todos de mayo (2, 10 y 20, respectivamente): el atún, las aves migratorias y las abejas. Aunque no avalado por la ONU, el primer sábado de septiembre está dedicado a los buitres, que en algunas partes del mundo están en peligro de extinción.

Existe también un día mundial del beso (13 de abril) que nació gracias al más largo de la historia, que duró alrededor de 58 horas y lo logró una pareja tailandesa. A su lado, el 6 de julio fue designado como día del beso robado, que pertenece más a una tradición de Estados Unidos y el Reino Unido. Se originó en Times Square en 1945 luego de que un marinero besara a una enfermera al finalizar la Segunda Guerra. En España se suscitó en las redes sociales una discusión acerca de si el hecho puede tratarse como un acto de acoso.

Parece discriminatorio que exista un día dedicado al jazz (30 de abril) y se ignoren el rock, el mambo y el jarabe tapatío.

Hay días dedicados a las viudas (23 de junio), al suelo (5 de diciembre), la gente de mar (25 de junio), el donante de sangre (14 de junio), las lenguas de señas (23 de septiembre), la bicicleta (3 de junio) y la neutralidad (12 de diciembre), este último apenas declarado en febrero del 2017 a solicitud de la delegación de Turkmenistán.

En Estados Unidos se celebra el día de Pi o π (14 de marzo, o sea: 3.14), a la 1:59 am (3.14159). También en ese país y Canadá, cada 2 de febrero (día de la Candelaria) se saca a una marmota de su madriguera para que pronostique el clima: si ve su sombra, habrá seis semanas más de invierno. Si no, se aproxima la primavera. El primer domingo de abril, en Kawasaki, Japón, es el día del pene.

19 de noviembre es la fecha internacional del retrete (excusado, letrina, inodoro, W. C., mingitorio, wáter, taza, sanitario). No se trata de una invitación a lavarlo, decorarlo, usarlo con cariño o abrazarlo, sino de buscar soluciones para que las heces humanas no se dispersen en el aire y provoquen así enfermedades.

El 9 de diciembre deplanamente no se celebra en México. O más bien, se festeja ejerciéndolo en contra: es el que está dedicado a ir contra la corrupción (cochupo, entre, soborno, cohecho, moche, mordida). En cambio, este 2018 recordaremos la desmemoria que PRI y el ejército tienen del 2 de octubre a cincuenta años de la matanza de Tlatelolco. Esa fecha no se olvida.

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