Dionisio Ceballos
“La belleza del caos”

  • Tamaño de fuente: A  A  A  A  

El juego de los claroscuros y los contrastes del color conforman la propuesta visual de Dionisio Ceballos (Ciudad de México, 1972), un artista multidisciplinario que ha sobresalido por sus murales abstractos y de colores intensos. A través de una combinación de técnicas, el pintor ha sobresalido en Estados Unidos como un creador que desea legar al arte su manera de ver al México violento del siglo xxi.

Pintor autodidacta, egresado del área de comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ceballos se formó con las obras de Rufino Tamayo, Pedro Coronel, y también con la escuela expresionista americana y la iconografía precolombina. Ha exhibido su obra en diversas ciudades de México
y Estados Unidos, y obtuvo el premio Emmy por su trabajo como artista y animador visual en cine. Es fundador de Studios Dio y de la organización Committed Couples, junto con su esposa. Realizó, entre otras piezas, las reproducciones de la obra de Frida Kahlo para la cinta protagonizada por Salma Hayek. Su obra se expone de manera permanente en la galería del MoMA (Museum of Modern Art) de San Francisco, California.

¿Para qué se es pintor en el siglo xxi? ¿Cómo tomaste este camino?

Para mí, el arte ha sido un accidente. Estudiaba con la idea de dedicarme a la publicidad, y un día, en un ejercicio de cine, debía transformar un cuarto en un bar y se me ocurrió pintar un mural. De pronto, alguien llegó y me pidió que le pintara un cuadro para su casa, lo compró y entonces pensé que podía vivir del arte… Después de eso, me dediqué a pintar por un año y conseguí una exposición en el Museo Nacional de Culturas Populares, en la Ciudad de México. Soy autodidacta, y he explorado diversos caminos. Definitivamente, de cada disciplina he aprendido algo, sobre todo del cine y de los grandes maestros. Cuando me invitaron a hacer las reproducciones de Frida Kahlo, para la película que protagonizó Salma Hayek, estudié su técnica muy de cerca. Pude identificar cómo preparaba los lienzos o la masonita.

Gracias a dichas reproducciones me di cuenta de cómo trabajaba el chapopote, y comencé a experimentarlo. Después llegué a Estados Unidos por un asunto familiar, y un día me llamaron del periódico local de Kentucky, yo no le di importancia pero mi esposa fue al periódico a preguntar qué había sucedido, y aunque sólo querían venderme publicidad, decidieron entrevistarme por mi trabajo en la película. Resulta que la entrevista apareció en primera plana y la leyó la vicepresidenta ejecutiva de Jack Daniels, y me contrataron para crear un mural para su lobby. Y así empecé mi carrera. En realidad, fue un golpe de suerte, porque llegué sin nada. Así empezó mi historia.

¿Por qué apostar por la mexicanidad “fresca”?

Alejarme de mi país me ha permitido ver en perspectiva su historia cultural, y decidí crear este tipo de propuesta. El color representa mi idea de México en el arte. Es curioso que visitantes de exposiciones como American Woman, que es sólo obra de desnudo, cuya modelo es norteamericana y, por cierto, nada tiene que ver con mi trabajo como colorista, notan la mexicanidad. No sé cómo ni por qué lo perciben, pero ahí está. Lo atribuyo a que para mí, ser mexicano es, de alguna forma, reconocerse desde el caos, desde la violencia de la cultura. Pienso que a través del arte puedo encontrar la belleza en el caos, y desde ahí puedo celebrar a mi país. Creo que la puedo encontrar también en el caos actual, como lo es la corrupción, el crimen, el clima social y político que vivimos
en el México de hoy. Encuentro la belleza, y entonces todo eso se vuelve un descubrimiento estético. El arte es una manera de simplificar. Si tuviera que reducirlo a una frase: la pintura es la belleza del caos.

Este caos que reconstruyes o interpretas se sostiene en la combinación de colores vivos .

El color es una influencia de mi país,
de nacer y crecer en la Cuidad de México, de andar por las calles y por el mercado de Jamaica, de la arquitectura, de las bolsas que tejen los artesanos. Me identifico como colorista, el juego de los colores me gusta mucho y cada cuadro me afecta emocionalmente. Puedo notar también cómo conmueve al público —como en todo, algunos sí se conmueven, pero otros pasan por encima de mi obra.

¿Cómo vives desde el arte este momento político entre Estados Unidos y México?

Es un tema que me preocupa y entristece, pero desde esos sentimientos encuentro la experiencia estética. El arte es un refugio. Son lamentables las situaciones que se viven en ambos países, sobre todo para la gran mayoría. En México, algunos aún tienen acceso a la educación, a la seguridad y quizás al confort, pero la gran mayoría no lo tiene. Sin embargo, aún tengo esperanzas de que podamos hacer algo como sociedad, y sin mirar a los líderes políticos mexicanos. Desde mi posición como artista haré algo. Al menos tener una posición pública en la que se defienda la capacidad creativa y el arte en México.

Entonces crees en el arte político .

Lo consideraría más apolítico que político. Mi única participación concreta en la política fue hace poco, en Estados Unidos, cuando apoyé la campaña de Bernie Sanders, cuando él me pidió que pintara un mural con su rostro en Los Ángeles, y resultó ser muy controvertido, porque después de que pasaron las elecciones querían quitarlo. Hice el mural en un edificio histórico, de la década de los cincuenta, icónico por películas que se filmaron ahí, y un grupo de personas protestó. Al final, se ganó el pleito legal y el mural se conserva.

¿De qué manera contribuye el arte a una coerción social, si es que lo hace?

El arte tiene un lenguaje único, y justo en la capacidad que tiene de sintetizar y darle voz a la sociedad es donde está el secreto para poder representar nuestra historia: darle a su gente un contexto social y artístico.

Latest posts by Alicia Quiñones (see all)