Discriminación futbolística

STRICTO SENSU

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La alternancia en la Presidencia de la República trajo consigo nuevas instituciones. El gobierno foxista estimó necesario establecer agencias que atendieran temas de la agenda pública, como la transparencia gubernamental o la discriminación. Ahí se originaron el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (ahora Inai) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Aun cuando en nuestra sociedad existen múltiples manifestaciones discriminatorias, el Conapred ha sido poco efectivo para combatirlas. El ejemplo más notorio se encuentra en los estadios de futbol. En ellos, durante los últimos años, se ha permitido que la afición mexicana se dirija a los porteros de los equipos rivales como “putos” cada vez que despejan el balón. A pesar de que el Consejo cuenta con las atribuciones para investigar los casos de discriminación realizados por particulares, ni a la Femexfut ni a las barras de aficionados les han sido impuestas medidas de reparación debido a que no han impedido las expresiones homofóbicas. Si bien los mexicanos sostenemos con nuestros impuestos una agencia gubernamental encargada de combatir la discriminación, ha sido la Comisión Disciplinaria de la FIFA la que ha multado a la federación mexicana al considerar que los cánticos homofóbicos son conductas antideportivas.

La homofobia no es la única manifestación discriminatoria presente en nuestros estadios. En un partido entre el Atlante y el Pachuca, celebrado en Cancún en agosto de 2015, el árbitro, un joven de piel negra, fue víctima del racismo de los integrantes del Pachuca, quienes, aludiendo a su color, imitaron los sonidos emitidos por los simios. Al igual que en los casos de los gritos homofóbicos, la Femexfut y el Conapred se abstuvieron de emprender acciones para castigar a los responsables de la conducta racista.

Esta omisión recobra actualidad pues el árbitro de aquel juego en Cancún, de nombre Adalid Maganda, fue expulsado de la Comisión de Arbitraje. ¿El motivo de su salida? “Por pinche negro”, expresaron los directivos Arturo Brizio y Jorge Gasso. Originario de Huehuetán, en la Costa Chica guerrerense, donde hay una importante población de origen africano, Maganda recibió esa respuesta al cuestionar no ser tomado en cuenta para arbitrar más partidos. Durante su tiempo en la Comisión de Árbitros, Maganda sólo fue considerado como cuarto árbitro. En toda la temporada únicamente pudo silvar en un juego. Al pedir una explicación, Gasso le recomendó que mejor se regresara a su pueblo “a trabajar de lanchero”.

El caso de Adalid Maganda no es excepcional. Nuestro futbol ofrece varios ejemplos de manifestaciones racistas en contra de jugadores de piel negra: Darwin Quintero, colombiano; Christian Benítez, ecuatoriano; y Felipe Baloy, panameño. En ninguno hubo intervención del Conapred. Hace menos de un mes, el Consejo publicó un boletín exigiendo que los derechos de la comunidad afromexicana se incluyeran en la Constitución. Aunque no es tan sencillo como escribir un comunicado, creo que la defensa del derecho a la igualdad de Adalid Maganda mostraría que el Consejo efectivamente cumple con sus atribuciones y no sólo simula hacerlo.

Mauricio Ibarra

Mauricio Ibarra

Abogado (UAM) y maestro en Economía y Política Internacional (CIDE).
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