• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
Foto: Especial

El incremento de 25 puntos base en la tasa de referencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que la dejó en un nivel de 2.0 por ciento, tiró las ganancias que había reportado durante la mañana el peso mexicano, que rompió la barrera de los 21 pesos por dólar al menudeo, y que lo ubicó en uno de los peores niveles desde enero del año pasado.

De acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, la depreciación del peso estuvo relacionada con el fortalecimiento del dólar estadounidense después de la decisión de la Fed, que además estuvo acompañada de ajustes en las proyecciones de inflación y crecimiento económico para ese país, así como en la expectativa acerca del futuro de la tasa de interés.

En su comunicado, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) destacó que el mercado continúa fortaleciéndose, mientras que la economía sigue creciendo a un ritmo sólido gracias al crecimiento del gasto de consumo y de la inversión, lo cual llevó a que la Fed modificara al alza su previsión de crecimiento económico de este año, de 2.7 a 2.8 por ciento.

Asimismo, los integrantes del FOMC indicaron que podrían subir la tasa de interés en cuatro ocasiones durante 2018, en lugar de los tres incrementos considerados en marzo, lo que indica una postura más restrictiva.

El dato:

  • Depreciación del peso está muy vinculada con apreciación del billete verde.

Lo anterior se debe, entre otras cosas, a que la economía estadounidense se expandió 2.2 por ciento en el primer trimestre del año, impulsada principalmente por  la inversión privada, que tuvo un fuerte repunte de 7.2 por ciento a tasa trimestral anualizada, mientras que el consumo se moderó, al únicamente crecer 1.0 por ciento.

No obstante, hacia el mes de abril, el gasto del consumidor, que representa alrededor de 70 por ciento de la economía estadounidense, aumentó 0.6 por ciento mensual, su mayor nivel de los últimos cinco meses, que refuerza las proyecciones de ver mayor consumo doméstico hacia el segundo trimestre del año, señaló Grupo Financiero Monex.

En el caso de la divisa mexicana, luego del anuncio de la Fed, la moneda cerró la sesión con una depreciación de 0.48 por ciento o 10 centavos, cotizando en 20.6259 por dólar, de acuerdo con el Banco de México (Banxico), luego de que el tipo de cambio registrara un nuevo máximo en el año de 20.8287 pesos.

En tanto, en ventanilla el dólar se vendió hasta en 21.14, para cerrar la jornada en 21.05 pesos por dólar; cinco unidades más que el cierre de la jornada anterior, de acuerdo con datos de Citibanamex.

Con lo anterior se fortalecen aún más las posibilidades de que el Banco de México incremente su tasa de interés referencial en su reunión del próximo 21 de junio, la cual se ubica en 7.50 y que según algunos analistas podría incrementarse hasta 50 puntos base; aunque el consenso señala que serán 25 puntos base, con lo cual quedaría en 7.75 por ciento.

En la última reunión de política monetaria, el Banxico dejó sin cambios su tasa de interés referencial en 7.50 por ciento, debido a que aunque existían riesgos para el crecimiento global y mayor volatilidad en los mercados financieros, en el entorno doméstico veía una mejor actividad económica de lo esperado.

“Si bien la junta considera que la tendencia actual de la inflación es consistente con sus pronósticos, la junta también insiste sobre riesgos al alza para la inflación. El factor clave en este respecto es el comportamiento del tipo de cambio. De hecho, el Banxico considera que el tipo de cambio ha sido presionado no sólo por un dólar más fuerte, sino también por factores locales”, señaló Citibanamex en su reporte diario del 17 de mayo.

Aunado a lo anterior, una depreciación en el tipo de cambio originado por la incertidumbre de la renegociación del TLCAN, así como el proceso electoral, incrementaría la posibilidad de que el órgano central aumente el precio del dinero, coincidieron otros analistas.

Y es que, de acuerdo con Monex, el hecho de que la Fed modificara las estimaciones de todas las variables económicas en comparación con las presentadas hace tres meses, aunado a un lenguaje más restrictivo, podría incorporarse a los riesgos de distintos bancos centrales para sus decisiones de política monetaria, incluyendo al Banco de México.