Eco artesanías

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Marcela de los Ríos/delosriosmarcela@gmail.com

Sin duda alguna “El bazar del sábado” (nombre con el que se le conoce) ubicado en la Plaza de San Jacinto, en el corazón de San Ángel, es uno de los lugares turísticos más bellos en la ciudad, con un ambiente sin igual.

Este lugar ofrece un sinnúmero de novedades, accesorios hechos con semillas pintadas con tintes naturales, sombreros tejidos con fibras de dátiles, instrumentos musicales de carrizo, bambú y otros materiales regalos de la naturaleza.

Pero algo que hay que destacar de todas estas manualidades es la labor de los artesanos al reciclar productos que resaltan la creatividad del mexicano y crean arte que traspasa fronteras.

Las historias de vida detrás de cada artículo artesanal son lo que da valor a cada producto vendido en la Plaza de San Jacinto.

Si puedes visitar este lugar en el sur de la ciudad de México podrás conocer a los artesanos que muestran que el arte no es exclusivo de las galerías cuando se trabaja con esmero y pasión.

Artesanos y artesanías

Beatriz Albor, orfebre. Ella misma diseña y engarza los accesorios con todo tipo de semillas. Utiliza el frijolillo rojo combinado con maíz deshidratado en una variedad de colores, en adornos de
origen natural.

Don Dionisio, El escultor de latas, es originario de Xalatlaco, Estado de México. Desde hace años recoge envases de aluminio por las calles para reciclarlos y convertirlos en corbatas o cámaras de fotografía.

Héctor Barra: Instrumentos primitivos. Él es uno de los artesanos más entusiastas del mercado. Su creatividad para construir instrumentos con materiales de la naturaleza hace de su espacio un lugar donde el turista no puede dejar de participar.

Doña Yolanda llegó de Toluca al DF, donde se gana la vida con la venta de sus productos hechos de palma, que consigue en Guerrero. Tortilleros, manteles, cestos, portavasos, los utensilios que
teje.

María José Rion, diseñadora de accesorios. Sus trabajos son una reminiscencia de las grandes culturas; se basan en la sencillez, la armonía natural y el barro, este último el principio de su creación hecha a mano con tres tipos de arcillas y tintes de cochinilla oaxaqueña.

Don Evaristo, oriundo de San Andrés Timilpan, Estado de México. Se le conoce como El tejedor de los milagros. Él cuenta que muchos de sus clientes regresan a platicarle las historias que viven al adquirir uno de sus sombreros.

fdm

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