Edgar Mondragón: La nueva música electrónica

En México, las propuestas musicales están cambiando; el movimiento emergente ya no pertenece sólo a la industria del rock o el pop

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Edgar Mondragón

En México, las propuestas musicales están cambiando. El movimiento emergente ya no pertenece sólo a la industria del rock o el pop, o a las fusiones de los géneros más convencionales. En la actualidad la escena es tomada por creadores digitales como Edgar Mondragón (Ciudad de México, 1990), productor, músico y líder de Mondragón, grupo considerado como una de las propuestas más vanguardistas de la música electrónica en nuestro país.

Con siete EP’s, la salida del álbum Presentimiento y una serie de presentaciones en México y Estados Unidos, Edgar y los integrantes del grupo (Jimena Garfias, Erik López y Luis López) intentan romper las barreras de la creación a partir de las herramientas digitales y ofrecer una nueva forma de vivir la música. Así lo mostrarán en sus próximas presentaciones, entre ellas en el Festival Internacional de Creatividad Digital Mutek, el próximo 14 de octubre en la Ciudad de México.

Se habla mucho de música electrónica, ¿tú cómo la definirías?

Siempre existió la creencia de que la música electrónica es para bailar. Antes era considerada como tal, es decir, como un tipo de música que ibas a escuchar a un club, pero con el paso del tiempo el concepto se ha ampliado.
Es un lenguaje que lleva la música a otros planos; un lenguaje que revela nuevas herramientas y métodos tecnológicos con el fin de que nuestra experiencia de escuchar sea distinta. Para mí es también un laboratorio, un sitio en donde se puede experimentar con el lenguaje sonoro y combinarlo con la música tradicional.

¿Cuál es la diferencia entre la música convencional o tradicional y la electrónica?

La diferencia está en la concepción de lo que se entiende como música. La electrónica es una forma de concebir la música, y dentro de esa concepción está el lenguaje sonoro. Lo que popularmente conocemos como música tradicional se basa, generalmente, en contar alguna historia, mientras que la música electrónica busca explorar las expresiones, ampliar el lenguaje de lo que llamamos tradición.

¿Cómo llegaste a la música?

Como cualquier joven, tuve una banda que interpretaba covers. Ahí aprendí a tocar mis primeros instrumentos, pero también me di cuenta de que el instrumento (el bajo, en particular) me limitaba mucho. A partir de entonces empecé a explorar herramientas, programas y simuladores que te ofrecen otras posibilidades, y me di cuenta de que eso era lo que quería hacer. Entonces empecé a experimentar con sonidos de forma personal.

¿Cómo formaste Mondragón?

No fue algo muy pensado. Primero descubrí las herramientas, comencé a hacer música y sólo tenía la intención de publicarla en internet. Empecé a recibir buenas críticas e invitaciones a tocar en distintos festivales, incluso fuera del país. En ese momento me pregunté si lo que quería era subir a un escenario con una computadora. Decidí hacer un grupo y todos decidimos trabajar juntos en esta exploración. El grupo lo integran Jimena Garfias, Erik López y Luis López.

¿Es la música electrónica un género en sí mismo?

Lo es, tiene su propio lenguaje y herramientas. Dentro de este género se pueden apreciar el dance, ambient, shoegaze o el post rock, que es una vertiente del rock; lo que hacemos en Mondragón es tomar los elementos más básicos de la música electrónica, compases muy marcados de 4 x 4, y mezclarlos con otros géneros. Pero también retomamos el ambient, que tiende más a lo contemplativo; o usamos guitarras con reiteración.
Retomamos la música electrónica pura y hacemos esta mezcla, pero cuidamos que esté bien amalgamada.

¿Hay un buen mercado para el desarrollo de esta música?

México es un escenario muy importante para este tipo de música, que suelen llamar IDM (Intelligent Dance Music). Nuestro país es uno de los mejores en propuestas. Mutek, el festival más importante de música electrónica en el mundo, considera como la segunda sede más importante a la Ciudad de México, después de Montreal, donde se fundó. Mutek es un festival de creatividad digital, el más grande en su tipo.

¿Cuál es la diferencia entre ser un músico y un artista sonoro?

Es una línea más delgada y tiene que ver con tu propósito creativo. El artista sonoro crea una obra dirigida a un fin más social y político, de concientización y con herramientas nuevas, con los nuevos medios que existen.

¿A qué te refieres cuando hablas de crear canciones oníricas?

Una gran parte de mi trabajo en Mondragón surge de mis sueños. Recreo en mi música la sensación del momento en el que sales del sueño y entras a la realidad. Mi objetivo y mi intento es transportar a las personas a un lugar distinto de aquél en donde están inmersas todo el día, a través de experiencias sonoras. Por eso trabajo tanto mi música. Lo que más me importa de este proyecto es la interacción de la gente con la música, por encima de la parte económica. Me gusta conocer las diversas opiniones que tienen de mi música.

Presentimiento es su primer disco de larga duración.

Antes teníamos discos más cortos, y cuando empecé a tocar en vivo y se conformó esta nueva alineación, comenzamos a grabar un disco de mayor duración; es el material que ahora estamos promocionando y se encuentra disponible en plataformas digitales y en vinil. Con Presentimiento quería mostrar el crecimiento conceptual y sonoro que tuvo el proyecto al agregar tres miembros a la alineación. Y, por supuesto, llevar nuestros sonidos a una audiencia más grande.

¿Cómo fue la experiencia de buscar tus recursos como músico a través del fondeo público?

Fue muy buena. Al principio, pensé que era mucho dinero lo que pedíamos y que si no llegábamos a la meta nos íbamos a “quemar”. Por suerte tuvimos una excelente campaña. El apoyo fue inmenso y provino de todas partes del mundo.

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