El Cultural No. 233

Cinco ensayos inéditoS, de Emil Cioran (1911–1995), conforman la carpeta central de este número. Textos breves que subrayan el tono irónico, instigador y selecto del filósofo rumano: “Un pensador debería ser un hombre normal, tan alejado de los peligros de la poesía como de la lógica. Un filósofo interesante siempre es sospechoso. Sócrates, Pascal, Kierkegaard, Nietzsche, estos grandes filósofos a medias han revuelto el tablero de juego: tenían demasiadas cosas que decir... Su capacidad de invención fue excesiva”. / Sade y el sadismo, ¿una inocencia salvaje?, de Juan Domingo Argüelles, completa el sumario. Y más...

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Cinco ensayos inéditos

Cinco ensayos inéditos

Este segundo dossier que El Cultural dedica a Emil Cioran (el primero apareció en el número 186) presenta escritos del filósofo rumano que nos muestran una faceta menos explorada, la del microensayista. Fueron publicados de manera póstuma y anteceden a su reputación en el mundo editorial francés. Aquí todavía se observa al inmigrante que busca un balance entre su explosividad balcánica, la aguda observación, el sentido del humor, su impulso provocador y la elegancia de su pluma afilada. Incluimos además testimonios de dos amigos de Cioran, que lo retratan con ironía y reverencia, como se hace con los buenos amigos. Todos los textos se publican por primera vez en español.
Un profesor llamado Emil Cioran (tres estampas)

Un profesor llamado Emil Cioran (tres estampas)

Todavía guardo en la memoria aquella mañana otoñal: la puerta de nuestro salón se abrió y apareció el nuevo profesor de filosofía y lógica. Era Emil Cioran en persona. Algunos ya habíamos leído textos suyos
"Finjo no estar aquí"

“Finjo no estar aquí”

A Cioran lo conocí en 1977, una tarde de invierno, en el café más triste de la calle Sou-fflot, no muy lejos del Panteón de París. Gabriel Matzneff organizó el encuentro
Sade y el sadismo, ¿una inocencia salvaje?

Sade y el sadismo, ¿una inocencia salvaje?

El Marqués encarna un caso, como señaló Octavio Paz en Un más allá erótico: Sade. Amoral, desenfrenado en la escritura para saciar lo que no podía cumplir en la vida real, impugna todo principio de consideración y a la vez goza la libertad que implica ultrajar al otro. Su nombre devino epónimo al propiciar un sustantivo, sadismo, la perversión de quien se excita a partir de la crueldad con sus víctimas. Este ensayo revisa tanto el costado literario como el personal del enfermo mayor: Donatien Alphonse François.
Fracasé como alcohólico

Fracasé como alcohólico

El corrido del eterno retorno
The Nomads: ritmo fuzz

The Nomads: ritmo fuzz

La canción #6

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