Edificio porfirista olvidado por más de 100 años ahora es escuela de arte

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Abrió sus puertas en mayo de 1900, pero por más de cien años permaneció en el olvido. Ahora el recinto que albergó a una de las Escuelas Modelo más esplendorosas del Porfiriato vuelve a la vida transformada en un espacio cultural en donde el arte y la enseñanza son las prioridades.

La academia que se encuentra en el pueblo mágico de Mineral de Pozos, Guanajuato, recobró su cauce histórico. La iniciativa privada en colaboración con los gobiernos estatal y federal, impulsó el rescate del inmueble que se ha convertido en una opción de trabajo y aprendizaje para las más de 4 mil personas que la han visitado o se han inscrito en alguno de sus cursos y que radican en la localidad.

El rescate del inmueble costó alrededor de 84 millones de pesos e incluyó una restauración de los techos y las aulas cuyos acabados trataron de conservarse.

“Hace siete años se inspeccionó el lugar y posteriormente se adquirió el terreno, el objetivo fundamental era que las personas que se encontraban en Mineral de Pozos o los descendientes de la gente que abandonó el poblado luego del estallido de la Revolución regresaran al lugar. Esencialmente se pretende que el inmueble, que fue donado al gobierno estatal, sirva de plataforma para que los jóvenes tengan otra opción de vida”, aseguró a La Razón el promotor turístico del llamado pueblo mágico Daniel Esquenazi Beraha.

Más de 80 talleres de arte, fotografía, ebanistería, cerámica y escultura se imparten en el recinto, el cual también alberga una cineteca y un museo.

Durante el Porfiriato el complejo sirvió como centro estudiantil para jóvenes y adultos. En ese entonces la Escuela Modelo, cuyo terreno estaba divido en dos edificios, uno para niños y otro para niñas, impartía estudios sobre geografía, historia y otras materias de instrucción moral e intrucciones para la vida hogareña de las mujeres.

“El proyecto es de largo plazo. Inmediatamente se promueven los talleres que han sido muy bien recibidos, principalmente por los pobladores pero también por algunos extranjeros que se interesaron en la recuperación del espacio”, agregó el promotor.

En ese sentido Ezquenazi Beraha explicó que uno de los talleres sobre los que hay mayores expectativas es el de ebanistería. Al menos 20 personas inscritas en el taller son capacitadas por una empresa que está próxima a exportar tallados de alta calidad a Estados Unidos.

El monumento resurge también como un museo que pretende dar difusión a artistas locales e internacionales y como un espacio de enseñanza.

“Hay exposiciones temporales y estamos en un proceso de negociación para que en enero próximo podamos traer una muestra del fotógrafo Spencer Tunik”, dijo.