El Bronco, a favor del maltrato

México es uno de los países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido. Es un vacío en la Ley General de Derechos de Niñas y Niños

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Sigo sin salir de mi asombro luego de haber visto una entrevista que Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, le dio al semanario Político.Mx en la que invita a la ciudadanía a darle permiso a los maestros para maltratar a sus hijos.

El recién integrado a la boleta presidencial como candidato independiente ­—en dudoso proceso manchado por firmas falsas—, dijo en esa entrevista que busca “reformar” la Reforma Educativa:

“…Debemos regresarle el poder al maestro, para que el maestro a tu hijo le estire las orejas y tú no te enojes, para que el maestro tenga la facultad de darle una nalgada a tu chamaco pa’que se porte bien… hay que regresarle el poder al maestro para que el maestro nos ayude a disciplinar a nuestros hijos”.

Nomás que al gobernador de Nuevo Léon con licencia se le olvida —o no sabe— que existe un organismo llamado Comisión Interamericana de Derechos Humanos que al respecto de los castigos a los niños en instituciones educativas ha señalado que es “obligación absoluta del Estado prohibir el uso del castigo corporal como método de disciplina”.

Patear, sacudir o arrojar, pellizcar, morder o tirar del cabello; obligar a un niño a permanecer en posiciones incómodas; encerrarlos o amarrarlos; quemarlos, echarles líquidos calientes; forzarlos a ingerir objetos, como lavarles la boca con jabón; golpear con las manos o con una vara, correa u otro objeto… todo eso es considerado un castigo corporal por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

EL CANDIDATO independiente a la Presidencia de la República Jaime Rodríguez, El Bronco, el pasado 18 de abril.

Ha sido una y mil veces comprobado que se trata de una práctica que vulnera en más de una forma los derechos humanos de los niños y que puede traer consigo severos daños psicológicos.

Según la Unicef el 75% de los menores de entre dos y cuatro años en el mundo, fue disciplinado de manera violenta en el hogar o instituciones escolares. Sobre México señala que el fenómeno se presenta en casi el 50% de los menores de cuatro años.

En 2015 un informe del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación dio a conocer que entre el 8 y el 17% de los alumnos de cuarto a sexto grado de primaria dijeron sentirse vulnerados, por alguna medida implementada en la escuela.

11.6% reportó pellizcos, nalgadas, coscorrones u otro tipo de “corrección” física. El 5% a nivel nacional dijo haber sido castigado por hablar en su lengua materna y la cifra fue de hasta 16% en escuelas de zonas indígenas. Otro 8% reportó que también los han dejado sin comer, sin tomar agua o encerrados en algún lugar aislado como castigo.

Todas las líneas de estudios de la sicología infantil coinciden en que cualquier tipo de agresión física o psicológica en los menores puede reafirmar en ellos la idea de que la violencia es una vía efectiva para corregir conductas negativas o inapropiadas.

Dichas formas de “disciplinar” dentro de un aula de clase fomentan además el bullying, que según el reporte de Unicef de 2016, ha sufrido el 62 % de los niños mexicanos en algún momento de su vida.

México es uno de los países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido. Es un vacío en la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, pues no contiene un artículo que expresamente así lo señale.

Por eso el tema se ha convertido en una de las grandes cruzadas de la sociedad civil organizada en favor de los derechos de los niños y en contra del maltrato infantil en cualquier expresión.

Pero el recién llegado candidato independiente a la Presidencia de la República quiere “reformar” la Reforma Educativa para que los maestros tengan permiso legal para maltratar a los niños. ¿En qué cabeza cabe?

Bien dice el dicho que “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”, y sí, también me refiero al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que subió a la boleta a este señor que llama a “la raza” a votar porque las letras con sangre entren.

Lo bueno es que este candidato que se dirige, como dicen en el norte, a puro “cinto piteao, macho bragao”, no va a llegar más allá de ponerle un poco de comedia a tan aburridas campañas electorales.

Mónica Garza
Mónica Garza

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