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Chavela Vargas. Foto: Especial
Chavela Vargas. Foto: Especial

Pa’ embriagarse de canciones, nadie como Chavela Vargas interpretando a José Alfredo Jiménez, y el poder transmitir esa misma sensación a través de la pantalla grande, es la gran virtud del documental que sobre la célebre cantante mexicana de origen costarricense, hoy llega a la cartelera. Porque está claro que su trascendencia dentro de la cultura popular resulta más que antojable e ideal para una producción de estas características, que por cierto luce una indiscutible corrección en su manufactura, sin embargo, hay algo más. Nos referimos al cuidado que las directoras ponen en ir encontrando y aprovechando las diversas capas ocultas entre los episodios míticos de todos conocidos y alrededor de los cuales construyen el relato, para dotarle de una abrumadora humanidad.

Gráfico: La Razón de México

Con mucho sentido dramático, la australiana Catherine Gund y la estadounidense Daresha Kyi, bosquejan un retrato que aunque no evita cierta idealización que por momentos diluye la conexión con el espectador, sí va más allá de los temas obvios como la censura y la estigmatización, que por supuesto están presentes, pero son sólo parte de un lienzo mayor sobre el que se expone de forma clara, su lucha contra la soledad y la nostalgia crónica, entre conciertos y fiestas con míticas personalidades.

Gráfico: La Razón de México

Todo se menciona aquí, desde los tiempos en que entabló una relación con Frida Khalo y la anécdota con Ava Gardner, hasta su llegada a España que fuera parte de la redención que le encaminó a convertirse en una irrepetible figura de culto, así como su encuentro con Miguel Bosé y el director Pedro Almodóvar, cuyos testimonios, junto con los de Eugenia León, Liliana Felipe, Laura García Lorca, Tania Libertad y Jesusa Rodríguez, entre otros, también están incluidos. Claro, teniendo como una constante la importancia de su paso transgresor por un contexto dominado por el machismo, del que no pudo evitar arrastrar algunos prejuicios, como lo evidencia la intervención de uno de sus grandes amores que habla sobre la insistencia de ella, en que su hijo aprendiera a usar un arma, bajo el argumento de que no se fuera a volver “maricón”. Pero eso es solo una muestra de los matices que ofrece esta irresistible borrachera fílmica, en donde las canciones son el aderezo principal. Chavela es una coproducción entre México, España y Estados Unidos, que se pudo ver en la edición 67 de la Berlinale y es traída a nuestro país por Cine Caníbal, uno de los estrenos indispensables para este fin de semana.

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