El Convite cumple 20 años de ser un oasis del jazz

A lo largo de 20 años El Convite se ha convertido en un oasis donde músicos encontraron un sitio para emerger en la escena del jazz, y a su vez, los amantes de este género hallaron un lugar en el que la gastronomía y la música se conjuntan.

Se trata de un espacio con una gastronomía gourmet que fusiona la cocina de autor al estilo europeo y la comida oaxaqueña. Un maridaje que se acompaña de mezcales, cervezas artesanales y vinos. Todo aderezado con una basta cartelera cultural: presentaciones de teatro, poesía, exposiciones y conciertos.

Durante dos décadas han pasado por su escenario personajes de la talla de Héctor Infanzón, Iraida Noriega, Agustín Bernal, Osmany Paredes, Alex Mercado y Aarón Cruz, así como artistas internacionales. Además, es un sitio donde músicos que incursionan en la escena del jazz se acercan para abrirse paso.

“El Convite empieza a dar una apertura a esta música y a proponerle a los mismos artistas que vengan con su proyecto personal, entonces se vuelve un oasis para los creativos”, destaca en entrevista con La Razón, Edgardo Aguilar, quien en 1996 junto con sus hermanos Alberto y Celina fundaron esta fonda.

Alberto Aguilar recuerda que hace 16 años cuando comenzaron a realizar las noches de jazz los jueves, viernes y sábados, estudiantes acudían a ellos para mostrarles sus proyectos. “Nos dimos cuenta que no sólo había que incluir a los artistas famosos, sino, a los proyectos que empezamos a ver que valían la pena, que tenían una propuesta, que tal vez no estaba muy bien pulida, pero al dar oportunidad comenzaban a convivir con músicos que ya tenían una base fuerte”.

Ambos hermanos señalan que El Convite debe su permanencia a que “no es un lugar de moda”, sino “un espacio serio para tocar jazz”. Ya es una tradición en la colonia Portales, al punto que personalidades de la talla de Chavela Vargas, Paúl Leduc, Lila Downs y Arturo Ripstein, han sido comensales.

Pero, no todo ha sido miel sobre hojuelas para la familia Aguilar. Alberto recuerda que tuvieron que acabar con ciertos prejuicios, el primero, estar ubicados en una colonia popular, Portales. Incluso sus vecinos les decían que este proyecto no iba a funcionar; segundo, lograr que los músicos que se presentaban no se concibieran como personas que amenizan una cena, sino como realizadores de “conciertos de alto nivel”.

“Tuvimos que acabar con prejuicios como pensar que los músicos debían tocar los estandar cada vez que quisiera el cliente, muchaágente tenía esa idea, muy en el estilo de la decoración ambiental, eso nos hizo saber qué era lo que no queríamos, que había mucho que trabajar”, comenta.

El interés por difundir el jazz ha cruzado las fronteras de El Convite, pues sus fundadores se dieron a la tarea de organizar festivales como el Jazzbook y el ArsFutura.

“Jazzbook arranca en 2015 en el marco de la Feria del Libro del Zócalo, luego, hicimos ArsFutura, que se enfoca a la música de vanguardia, en la que se rompen las fronteras de la música académica, el jazz, la electrónica y el arte sonoro”, destaca Edgardo.

El Convite preserva su tradición como un espacio para el jazz aderezado en una atmósfera que hace sentirse en casa.

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