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Los jugadores de España, incrédulos tras caer ante Rusia, ayer en el Luzhniki Stadium. Foto: AP

No hay ninguna táctica que pueda contra el corazón. Lo que hizo ayer la selección de Rusia fue simplemente una gesta, una apoteósica y gloriosa proeza que quedará en la historia de su futbol. Sus 15 hombres, contando a sus cuatro cambios, simplemente no se achicaron ante una España que si bien desde hace ya un rato viene mostrado flaquezas, también no deja de ser un combinado imponente y que por largos lapsos brinda un excelso y exquisito juego.

Gráfico: La Razón de México

“El futbol tiene esas cosas, en las que haces todo para ganar, pero no se da el resultado; hemos dado el alma adentro, hemos dado el mejor futbol, hemos generado, pero el rival es el anfitrión y supo pelear de gran forma”, expuso el capitán de la Furia Roja, Sergio Ramos, al terminar el encuentro, cierto y claro de que enfrente tuvieron a un representativo que puso mucho corazón.

Los ibéricos dijeron adiós, cayeron en los penaltis, pero, hay que decirlo, no se traicionaron, pelearon, jugaron, buscaron por las bandas, por el centro del campo, el juego aéreo y a ras de pasto, explotaron todo, y, no obstante, como dijo su capitán, hay veces que las cosas no se dan. La superioridad de España no se marcó ante una Rusia modesta, que se fue hasta las últimas instancias.

Fueron 70 minutos en los que el equipo nacional solamente jugó al orden defensivo y a tratar de salir a cuentagotas y no fue hasta la recta final cuando hizo por lograr; en la prórroga también fue precavido y certero a la hora de sellar su suerte desde los 11 metros.

Ante lo dicho, claro está que era la Furia la que merecía estar en cuartos de final, porque lo buscó más que el anfitrión, pero el futbol no es de justicia ni de merecimiento, el futbol es de quien es certero y fueron los de casa los que mejor pegaron.

Gráfico: La Razón de México

Punto aparte, Iniesta, el gran Iniesta, el Fantasmita, el cerebro que desde 2010 le viene dando a España la solvencia e inteligencia en el medio campo, fue suplente, el timonel Fernando Hierro prefirió meter en su lugar a Asensio y darle a Isco el mando del juego, acompañado por Koke; sin embargo, las piezas que movió el técnico emergente no funcionaron como se pretendía.

Es más, por momentos a la Furia se le vio lenta y previsible, falta de idea, incluso cansada, lo que dio pie para que el rival tomara vuelo y confianza, la cual le alcanzó para verse fornido; ni con el 1-0 se le vio quebrantarse, es más, pareciera que se dejó dominar sin agobios y astutamente esperó un golpe de suerte.

Gráfico: La Razón de México

Bastaron 12 minutos para que la Roja pudiera abrir el marcador, claro está, mostrando pleno dominio, con el futbol con el que tienen acostumbrados a los suyos y a los enamorados del futbol. Una falta sobre Nacho en la banda desembocó en un centro largo peleado por Sergio Ramos y Sergey Ignashevich, que acabó con el balón rebotando en el talón del central ruso y superando al sorprendido guardameta Igor Akinfeev.

Parecía que desde ahí estaría todo finiquitado, basándose en el historial de España, además de que Rusia no tenía respuesta, pero todo de trataba de una treta por parte del anfitrión, que ahí siguió dejando que España se paseara como quería por el césped, dirigiendo el balón sin problemas hasta la frontal del área.

Gráfico: La Razón de México

Ese fue el pecado de los ibéricos, la confianza en exceso, la arrogancia de creerse triunfadores aun cuando faltaba mucho para que se concretara el final. Así, poco a poco, a los rusos les regresó otra vez la confianza, le restaron profundidad a los forasteros, dejaron que su juego se moviera de banda a banda y las emociones de España, que se centraban en el juego de Isco, Ascencio, Silva y Diego Costa, se quedaban en intentos ahogados.

Foto: AP

Y así, en un parpadeo, España, por su indolencia, vio su suerte. Se jugaban los minutos agónicos del primer tiempo, era apenas la segunda jugada de cierto peligro ruso en el área del portero David de Gea, un balón colgado que tocó de cabeza Artem Dyzuba y fue a rebotar en el brazo del zaguero Gerard Piqué. El colegiado dictó pena máxima, Artem Dzyuba hizo efectivo el cobro y a España la alcanzó la noche.

Fernando Hierro no pudo reaccionar ni en los minutos de descanso, se mantuvo igual para el inicio del segundo tiempo; no fue hasta 66’ cuando realizó el primer movimiento; adentró a Iniesta, con la intención de que el Fantasmita lograra lo que hasta ese momento ya se había convertido en un imposible: traspasar la muralla rusa.

“Es mi último partido con la selección. A nivel individual se acaba una etapa maravillosa. No supimos estar a la altura de las circunstancias. No ha sido la despedida soñada, pero el futbol y la vida tienen esas cosas”

Andrés Iniesta

Jugador de la selección española

La España dominadora se convirtió en una España impotente e inoperante. La entrada del veterano mediocampista pareció cambiar el ritmo y argumento del encuentro, retrasándose cada vez más el equipo de Cherchesov y encaminándose a un final cantado, un ataque desordenado, una búsqueda de las bandas y la entrada final de Iago Aspas, por fin, para imprimir el ritmo que nunca existió antes. Y el joven lo intentó, pero no bastó.

Y el partido se fue a la prórroga, con la entrada de Rodrigo y ya un dominio absoluto de España, desesperada por encontrar ese hueco imposible y el gol decisivo, con Rusia aguantando el tipo como podía y convirtiendo ése desenlace en dramático, ese que a esas alturas ya no quería España, pues ya se le habían terminado las piernas.

Foto: AP

Y ésa fue su cruz, Iniesta comenzó como se esperaba, con gallardía, seriedad y temple, le siguió Piqué, pero falló Koke, colocando a la Roja contra las cuerdas, y luego, segundos más tarde, España quedó fuera con el error de Iago Aspas en el quinto lanzamiento. Al combinado ibérico le faltó justo lo que antes los caracterizaba: la Furia.

“Esperábamos la definición por penaltis. Estamos haciendo una Copa del Mundo fantástica. No solamente para nuestros hinchas, sino también para los aficionados de otros países.”

Igor Akinfeev

Portero de Rusia

  • El Dato: La selección nacional de Rusia es la primera que como anfitrión se hace dos goles en propia puerta en toda la historia de las Copas del Mundo.

 

 

 

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