El Cultural No. 166

Septiembre y su secuela de calamidades en el mundo: terremotos, golpes de Estado, matanzas perpetradas por militares, ataques terroristas... En nuestro país, septiembre ha estado marcado por varias desventuras telúricas (dos grandes sismos: 19 de septiembre de 1985/2017). En el dosier de este número: Crecer con Pinochet, de Federico Guzmán Rubio, hace referencia a Chile en los desenlaces del golpe militar en septiembre de 1973. Cuatro sonetos, de Julia Santibáñez, y un texto de Irina Podgorny, Patrimonio en llamas, sobre el desastroso incendio en el Museo Nacional de Brasil, completan la médula de esta edición. Y más...

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Crecer con Pinochet

Una coincidencia destructiva ha marcado en las últimas décadas al mes de septiembre, en el que diversas calamidades han transformado al país y el mundo. Entre ellas, la matanza cometida por el grupo Septiembre Negro, en la Olimpiada de Munich, 1972 —que desde entonces multiplicó la fuerza traumática del terrorismo—; un año más tarde, el golpe de Estado criminal contra el gobierno socialista y democráticamente electo de Salvador Allende en Chile, el 11 de septiembre, día que tiempo después marcó también el ataque inaudito a las Torres Gemelas de Nueva York, 2001. A su tiempo, México fue azotado por tres terremotos fatídicos. El ocurrido el 19 de septiembre de 1985 destruyó parte de esta ciudad, con costos humanos y secuelas que aún perduran. El pasado 2017, la fuerza telúrica regresó para golpear con furia la región del Istmo de Tehuantepec, el día 7, y el 19 —una vez más— tuvo lugar otro sismo de consecuencias mayúsculas para la Ciudad de México (ver números 14 y 116 de El Cultural). Dedicamos esta edición a las víctimas de los desastres de septiembre en México y el mundo. Iniciamos con un recuento de la experiencia chilena a través de su literatura reciente.
El desastre del Museo Nacional de Brasil, 2 de septiembre. Foto: AP

Patrimonio en cenizas

En una prolongación de los desastres de septiembre, el incendio del Museo Nacional de Brasil, al comienzo de este mes, destruyó casi todo su acervo , el cual reunía más de veinte millones de piezas.Para evaluar el tamaño de la catástrofe publicamos un breve recorrido por la historia, el patrimonio cultural y el modelo que significó, en especial para Argentina, este recinto devastado por las llamas, pero también por la restricción creciente de recursos y mantenimiento que propició su incalculable pérdida.

Fantasía literaria para orquesta de cámara

Cuando dos artes se ponen a conversar, sus posibilidades resultan enriquecidas. El juego creativo que va de los versos a las notas musicales nos recuerda que se trata de expresiones hermanadas desde el mismo cordón umbilical, que no por haber seguido derroteros propios dejan de compartir materia. Así lo demuestra el más reciente trabajo de la cantante y compositora mexicana Iraida Noriega, donde poesía y música se prestan recursos, sustancia.

La venganza como una de las bellas artes

Tinieblas y metamorfosis conforman la propuesta que articula L. M. Oliveira en su novela más reciente.

Tierra Oceana

La nota negra
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El sino del escorpión
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