Viernes 27.11.2020 - 05:31

Adiós a Frank Vincent

Adiós a Frank Vincent
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A Martin Scorsese le debemos todo en material gangsteril. Es cierto que Coppola, con El Padrino, y Sergio Leone, con Érase una vez en América, colaron al mafioso en el inconsciente colectivo.

Pero los capos de Coppola y Leone eran tipos guapos. De Niro, Pacino, etcétera. Existía una sublimación del criminal. Los arquetipos que admitía la pantalla grande obedecían sobre todo a una visión no tan celestial de lo maligno.

Entonces vino Scorsese y con Goodfellas modificó la imagen del mafioso italiano. Por supuesto que De Niro continuó ocupando su lugar, pero Scorsese comenzó a introducir una serie de personajes secundarios que con el tiempo reflejaron mejor que nadie el rostro más fidedigno del hampa callejera.

Al asomar De Niro en la pantalla vemos a un artista. Por eso es uno en Toro Salvaje y otro en Taxi Driver. Pero cuando ves a Tony Sirico en una película de inmediato lo identificas como un miembro de la cossa nostra. No importa que haga un papel en alguna comedia de Woody Allen.

Sin Scorsese no existiría Tony Soprano. Él mundanizó al gangster. Cuando comenzó a sembrar sus cintas con estos tipos cara dura le quitó al gangster el aura que Coppola le había impreso con Marlon Brando. Sí, era un tipo duro, un malo, pero en su pasado, del actor y por lo tanto de Vito Corleone, estaba el tipo que había sido el Elvis Presley de la actuación.

Al dotar al mafioso de lo terrenal, movimiento más que acertado porque obedecía a la veracidad, Scorsese hizo que fuera posible que James Gandolfini se convirtiera en Tony Soprano. Alguien que correspondía más con el rol de gangster que con el de artista de la actuación.

Uno de los actores que utilizó Scorsese fue Frank Vincent. Que apareció en Goodfellas y en Casino. Los papeles que interpretó fueron bastante parecidos: mafioso. Y que lo encasillaron a tal nivel que lo conducirían a uno de los dos mayores acontecimientos televisivos del siglo XX: Los Soprano.

En Los Soprano Frank Vincent era el encargado de darle vida a Phil Leotardo, el jefe de la mafia de Nueva York

Con parte de su mente puesta en Scorsese, David Chase pobló su serie con estos actores insignes de una corriente que nunca se declaró como oficial pero era real: el cine de la mafia. Tenía un representante mayor, Scorsese y un par de más por ahí, como Brian de Palma. El impacto que causaron estas cintas en la colectividad fue sustancioso a tal grado que sin ellos Los Soprano no serían lo que son hoy.

Sería injusto decir que en Los Soprano existen mejores personajes que otros. Todos son una delicia. Cada uno puede tener un favorito, el mío es Johnny Sacks. Pero después de Tony todos además de fascinantes tienen a un actor de carne y hueso que los encarna de manera perfecta. Y Frank Vincent era el encargado de darle vida a Phil Leotardo, el jefe de la mafia de Nueva York, eterna piedra en el zapato de la mafia de New Jersey y viceversa.

Así como Gandolfini nació para ser Tony Soprano, el noventa por ciento de los actores de la serie nacieron para convertirse en su personaje. Tony Sirico: Paulie; Steve Van Zandt: Silvio Dante; Vincent Curatola: John Sacramoni; etcétera. Y esto es muy fácil de comprobar porque en cuanto uno acude a una búsqueda en internet no los googlea por su nombre real si no por el de su caracterización.

Parece una especie de maldición. Pero si de maldiciones se trata ésta es la mejor porque fue inmortalizado. Hace unos días murió Frank Vincent a los 70 años. Mi gratitud total para con él. Me regaló momentos irrepetibles, como todo el elenco de la serie, por su participación en Los Soprano y por sus actuaciones en las cintas de Scorsese. Estoy seguro que no murió como Frank, que se fue a la tumba como Leotardo. Tanto Scorsese como Chase le consiguieron la inmortalidad. Sé que como yo, muchos jamás van a olvidarlo.

Con la muerte de Gandolfini y la de otros miembros del crew como Leotardo poco a poco se va apagando esa idea que en algún momento revoloteó por la mente de Chase: filmar una película sobre Los Soprano. Sería procaz que alguien ocupara el lugar de estos antihéroes.

La idea de la precuela, con actores jóvenes suena menos descabellada, pero aún así existe un gran problema. Estos rostros, los de Vincent, Sirico, etcétera, son caras que el tiempo pulió tras años de migración, transculturación y un férreo sentimiento de italianidad en la sangre. Creo que eso ya se perdió. Ahora no existe una generación de actores con las mismas características.

Con Frank se nos fue un gigante. No queda más que hacerle un tributo dándole play a Goodfellas o a Los Soprano.