Cultura y nuevo gobierno

Cultura y nuevo gobierno
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Con el mismo sentido de urgencia con el cual el escorpión los esperaba al fondo de su nido, se iniciaron por fin, el pasado 8 de octubre, los foros sobre las políticas y acciones culturales del nuevo gobierno. Las quince reuniones programadas bajo el título “Transición Cultura: espacios de encuentro y diálogo”, se realizan durante octubre y noviembre en el Centro Cultural Digital y son transmitidas por el sitio transicioncultura.mx. Los creadores, asociaciones o grupos culturales de cualquier zona del país pueden participar de manera presencial o en línea consultando ahí los requisitos y los temas a analizar.

El alacrán destaca sobre todo el documento descargable “El poder de la cultura”, pues contiene los lineamientos generales sobre cultura del nuevo gobierno recabados entre los “diversos gremios de la comunidad cultural y artística”, según asienta la próxima secretaria de Cultura, Alejandra Frausto.

Más allá de la discusión sobre la capacidad de un actor para presidir la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, de los choques entre grupos culturales (¿mafias?) ante el nombramiento en el Fondo de Cultura Económica, del rechazo a la continuidad del director del INAH y al nombramiento en Imcine de la esposa de su director actual, y aún más allá de una posible descentralización de la Secretaría de Cultura a Tlaxcala (¿habrá internet rápido?), las críticas, la especulación y hasta la incertidumbre provocadas por algunas medidas culturales anunciadas por representantes del nuevo gobierno parecen contrarrestarse en este documento, observa el arácnido.

"Ya no a la cultura de arriba hacia abajo, es tiempo de la cultura de abajo hacia arriba con temas como inclusión, derechos humanos y comunitarios".

“A lo largo de la historia no se ha registrado ninguna transformación social que no haya sido acompañada de una renovación cultural”, “La cultura no es ajena a la situación económica y social del país”, “Los programas culturales se diseñan desde el escritorio, sin conocer a profundidad lo que sucede en los territorios”, “No podemos perder de vista la terrible situación de desigualdad y violencia que vivimos día con día... Nos toca bajar al ruedo y procurar la paz”, son algunas frases del documento para confirmar lo anunciado: ya no a la cultura de arriba hacia abajo, es tiempo de la cultura de abajo hacia arriba, con temas como inclusión, derechos humanos y comunitarios, cultura para la paz, redistribución de la riqueza cultural y una agenda digital nacional, entre otros temas.

Con todo, el venenoso sigue un poco en ascuas imaginando cómo conciliar o encaminar, mediante la política pública, el extendido, aparatoso y lento leviatán hiperburocrático de la actual Secretaría y su presupuesto (entre 12 mil y 14 mil millones de pesos anuales), hacia este impulso de transformación cultural. El escorpión volverá al tema.