Jueves 24.09.2020 - 05:39

Don Cheto vs. Donald Trump

Don Cheto vs. Donald Trump
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Una mañana Los Ángeles despertó tomado por espectaculares. El responsable de la invasión era Don Cheto. En los billboards se leía la leyenda: “Taking an american’s job since 1972”. La acompañaba la imagen de un Don Cheto galán de cine oxigenado. Con un peinado de algodón de azúcar rubio platino a la Don Trump. De inmediato las alarmas se prendieron en el cuartel general de El Cultural. Se contactó a Eduardo Salazar, nuestro corresponsal estrella, para que le realizara una entrevista a Don Cheto. Pero se encontraba cubriendo una de las guerras más cruentas que han asolado al país: la de Oxxo vs. Seven. Sabedores de mi afición de fungir como plato de segunda mesa, me compraron un boleto de avión hacia Tijuana (no tengo visa). No me fue difícil cruzar la frontera. Me confundí entre los tres mil haitianos que buscan asilo en el Chuco.

En San Ysidro me trepé a una de las combis Sáenz. Me sentía el mismísimo Eduardo Salazar en Gaza, ijo e su. Tres horas después estaba en el centro de Los Ángeles. Pero no saben el sacón de onda que me llevé. Achingá, exclamé apenas me bajé del transporte con las nalgas más dormidas que los labios cuajados de botox de Madonna, me trajeron al Mercado Alianza. Pero no, no era mi terruño. Era la meritia Los Ángeles, que está más mexa que La Lagunilla. Deambulé por piñatas y tamales oaxaqueños hasta dar con el subway, dueño de cosmopolitismo. Si no me pierdo en el DF menos aquí, su mercé. Un chico rato más tarde deambulaba por el Sunset. Hasta que topé con el Pollo Loco. La catedral del sabor. Entré y ya me estaba esperando sentao Don Cheto. Con su sombrero enjaretao y despachándose una orden y media de pollo asao.

Don Cheto es originario de Michoacán. Pero una madrugada la providencia quiso que se fuera de espalda mojada y pues el pelao cruzó. No en busca del Sueño Ameriquequi, sino huyendo del clima de violencia que la Familia Michoacana regó por todo el estado. En los yunaites emprendió una carrera como rapero. Y pegó bien recio con “El Tatuao”. Quién no ha escuchao el “Ganga Style”. Ora es todo un rockstar de la radio. Y hace poco se enfrentó a Ill Máscaras) en una batalla de rimas que pasará a la historia. Sé que en el suplemento me pidieron una incisiva entrevista sobre política, que reflejara el sentir del pueblo latino en el Chuco. Pero pues por eso mismo lo primerito que le pregunté a Don Cheto cuando me le aplasté en frente fue:

—¿Le pudo la muerte de Juanga?

—Ah cómo no. Qué forma de alcanzar a todo mundo con sus canciones tan simples y a la vez tan profundas. Y es que de eso se trata, de llegar con ese lenguaje universal a todos. Y Juanga y José Alfredo son los reyes. Me duele la muerte del artista, del paisano, del que hizo bailar y cantar hasta al más macho. Al más crítico. Qué artistazo.

Se le escapó una lagrimita de la emoción. Hasta pensé de a tiro que se iba a atragantar con una alita. Pero no. Se la aspiró cuando se arremangó un suspiro de nostalgia. Ya instalados en el mundo de la música se me salió otra indiscreción.

—Qué opina del Nobel a Dylan.

—Uy pos ai tá difícil. A los escritores que han estado rayando bonito y en la lista de nominados cada año, lo más seguro es que no les parezca. A mí en lo personal me gusta la idea. Porque hay canciones que son poesía. Pero siendo Dylan un hombre muy solitario y raro (como muchos genios) pueque no lo acepte. Igual si no lo quiere que me lo den a mí. Aunque sea el millón. Digo, “El Tatuado” taén es poesía.

Me levanté pa refilarme Pepsi. Era Pollo Loco pero taba más seco que el cuerpo de la Hillary. Nos pusimos a hablar de cuanta babosada se nos ocurrió. De vacas y chivos. De mulas y chanchos. Y el tiempo corrió y corrió.

—Oiga, yo vine a entrevistarlo a propósito de Don Trump.

—No pos el tiempo de la entrevista ya se terminó.

—De perdida respóndame esto: ¿así como en el boxeo un peleador predice que noqueará a su contrincante en tal o cual round, en un combate de sumo, en qué segundo Don Cheto aniquilaría a Donald Trump?

—Mmm, no pos así a ojo de buen cubero, bien comido yo, él de seguro que si anda bien tragao. En pleno uso de mis facultades, sin andar peliao con mi vieja (es que soy muy sosectible pues) si lo ando tumbando o sacando del ruedo o lo que sea, en los primeros cinco segundos. Ora que si me amarro la mano derecha y la pata zurda pueque me dure unos diez segundos. Es que le agarra coraje uno a esas gentes, ve, con las mensadas que dice de uno.

Imagínese, yo que tengo la mayoría de mi vida aquí en los yunaited, partiéndomela bonito, haciendo de todo un poco, llega este zafao y nos dice criminales. Nos llama violadores, yo qué culpa tengo que, a lo mejor, lo aiga manoseao algún paisano.