Martes 26.01.2021 - 11:53

El Bromas Blues

El Bromas Blues
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Muchos dicen haber conocido a su niño interior después de ver Joker. Otros se exhiben en permanencia voluntaria y en su marquesina no la bajan de obra maestra. A quienes no nos gustó o no la tomamos en serio o no supimos interpretarla, resulta que nos faltó abuso infantil. Pero nadie dice nada sobre la música en la película de Todd Phillips, salvo la fanaticada de la corrección moral para exigir que borraran la canción “Rock ‘n’ Roll Part 2” de la cinta para no difundir la música de Gary Glitter y evitarle las jugosas regalías.

Para esta columna, la heroína de ese cúmulo de guiños, referencias, tributos y covers del cine, inflado por la mercadotecnia y el mame, fue la música. Y no todo es rescate nostálgico, la veintena de temas que musicalizan la cinta para animar la acción, la locura y la tristeza del Joker, e incitarlo a ejecutar su ballet epiléptico y matar a quienes le rodean, se entretejen con la música incidental de la compositora y chelista islandesa Hildur Guðnadóttir —exThrobbing Gristle y Sunn O)))–, autora del abandono, el vacío y la melancolía musical de The Revenant, Mary Magdalene y Chernobyl.

"Sin esa canción para motivarse, u otra en su lugar, perdería la mitad del impacto que tiene".

Entre las canciones que hacen memorables ciertas escenas se encuentran “Everybody Plays the Fool” de The Main Ingredient, “The Moon Is A Silver Dollar” de Lawrence Welk Orchestra, “Slap That Bass” de Fred Astaire y la RKO Radio Studio Orchestra, “Smile” de Jimmy Durante, “Send in The Clowns” y “That’s Life” de Frank Sinatra, y “My Name Is Carnival” de Jackson C. Frank. Hay dos particularmente efectivas y poderosas por los pasajes que musicalizan: “White Room” de Cream, cuando el Guasón viaja en la patrulla mientras se desata el caos de las máscaras de payaso y la consigna, ¿en busca del efecto Vendetta? Y la mencionada canción de Glitter, la popular marcha deportiva de la NFL y la NBA que suena mientras El Bromas baja las escaleras y ejecuta su baile de la mala suerte. La escena dura 28 segundos y sin esa canción para motivarse, u otra en su lugar, perdería la mitad del impacto que tiene.

Por eso Warner mandó a volar a los quejosos, quienes sólo le hicieron publicidad gratuita al cantante, asegurándoles que podrían dormir tranquilos porque Glitter no recibiría regalías. Pero las recibe por otro concepto. El pederasta del glam, quien cumple una sentencia de 16 años, ahorra 200 mil euros anuales por la coautoría con el productor Mike Leander. Súmenle los dos millones de euros ganados a Oasis en una demanda por el sampleo de “Hello, I’m Back Again”. Encerrado y todo se sale con la suya. Como el payaso asesino de

la triste carcajada.