Sábado 17.04.2021 - 00:36

Una negra perreando...

El sino del escorpión

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Una negra perreando...Fuente: eldiario.digital
Por:
  • Alejandro de la Garza

Hasta su grieta en el muro llega al alacrán vía PDF el segundo volumen de Tsunami (Sexto Piso, 2020), con las escrituras (ensayo, poesía, narrativa, diario, poemas y más) de doce autoras bien reconocidas en nuestra literatura y en ámbitos periodísticos y académicos. Un acontecimiento editorial destinado a desbordar la idea de las tres olas feministas —como refiere en el prólogo la editora Gabriela Jáuregui— y a profundizar la discusión en nuestro país sobre diversos feminismos, la opresión, la violencia de género, los feminicidios, entre otras variadas reflexiones sobre, de y desde las mujeres, problematizadas aquí con profundidad.

El escorpión aborda el ensayo “Feminismo sin cuarto propio”, de Dahlia de la Cerda (Aguascalientes, 1985), un verdadero sacudimiento por la electricidad de su prosa, su pormenorizada deconstrucción de las olas feministas (sin menospreciar sus aportes), su ensanchamiento de la opresión femenina no limitada al género (a la vulva, escribe), sino desde perspectivas de raza, clase, pobreza, barrio, marginalidad, discriminación y descolonización, lo que llama “la matriz y la intersección de opresiones”. Éstas se articulan al jerarquizar a partir de interpretaciones machistas/racistas/clasistas los datos biológicos, insiste la autora al desmenuzar incluso la blanquitud del feminismo académico privilegiado.

“La mayoría de las teóricas legitimadas en la academia y difundidas como las creadoras de las bases de la teoría feminista son blancas (o pasan por blancas o mestizas o blanqueadas) y de clase media/alta, feministas del cuarto propio”, escribe, pero sin descalificar los aportes de este feminismo, sino integrándolos a una comprensión más amplia de las opresiones vividas por las mujeres.

La prosa de Dahlia de la Cerda es avasallante, en ella encontramos morras bebiendo caguamas

En este feminismo de los resquicios, distante del simbólico cuarto propio woolfiano, la autora distingue un catálogo de referencias donde figuran, claro, Segato, Despentes, Le Guin, Butler, et al., pero también autoras desde la negritud de bell hooks y Audre Lorde, el islamismo de Sirin Adibi Sibai, la chicanidad de Gloria Anzaldúa, el caribe de Yuderkys Espinosa, la vida de la indígena aimara Julieta Paredes o el afrofeminismo de la peruana Kerly Garavito y la mexicana Valeria Angola.

La potencia de la prosa de Dahlia de la Cerda es avasallante, en ella encontramos negras empoderadas perreando duro, morras bebiendo caguamas y rapeando en el barrio, sangre menstrual, vello en las axilas y “la lucha de las maricas y las trans y las machorras y las putas y las deformes y las negras y las gordas por su derecho a existir desde la diferencia, sin que esa diferencia se traduzca en discriminación”. El escorpión electrizado.