The Zeros: punk chicano en El Bahía

The Zeros: punk chicano en El Bahía
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A principios de los dosmiles, de viaje lisérgico por Las Vegas, caí en un antro llamado el Devil’s Saloon, en cuya marquesina brillaba: The Mexican Elvis. Allí presencié el acto de El Vez, un tipo entre mariachi y rockabilly que cantaba en espanglish. Impactado, busqué material sobre Robert El Vez López, un chicano zafadísimo que resultó ser el fundador del cuarteto punk The Zeros en 1976. Di con Don’t Push Me Around, la colección de sencillos crudos que contiene “Wimp”, la joya del garage interpretada por un desfile de grupos. Por eso asistí al Bar Bahía el 12 de octubre, a escuchar a Los 0s, a El Vez y esa canción tocada por sus creadores. Los Honey Rockets flamearon el boiler. Fueron ese puente en llamas entre el respetable y el estelar, y más que calentarnos encendieron el lugar. En 1979 los Zeros abrían para los Germs, el grupo del atormentado Darby Crash y Pat Smear, reemplazo de Cobain en el Nirvana reloaded. Yo no debía salir esa noche, el diablo me abrazaba con un dolor en la segunda vértebra lumbar, pero tampoco podía perderme este brevísimo pedazo de historia rockera.

"Como quiroprácticos desacomodaron los huesos del personal capaz y discapaz".

Se me olvidó cuando pasaron junto a mí un cuate con bastón y otro más que renqueaba. Al principio creí que era un baile, pero no, cojeaba de la pierna izquierda. Me sentí en un hospital geriátrico del rock. Hasta que subieron Los Zeros y arrancaron con un chingadazo surf de los Chantays, “Pipeline”. El Vez no vino, era un volado y perdí. Pero también perdió el grosor del sonido de la segunda guitarra que a veces toca Víctor Penalosa. Los tres socios fundadores que tocaban a través del cero fueron Javier Escovedo en la guitarra, Héctor Penalosa en el bajo y Baba Chenelle en la batería. Arrastraron el colmillo, tanto que podrían llamarse Las Morsas bajo aquel mural playero de la sirena Tongolele cubierta de tatuajes donde quemaban cable. Tocaron dieciséis canciones que los volvieron leyenda como “Handgrenade Heart”, “Sometimes Good Guys Don’t Wear White” de los Standells, “Beat Your Heart Out”, “Don’t Push Me Around”, “Rico Amour”, “Getting Nowhere Fast”, “Yo no quiero”, “Lay Off, She’s Mine”, “Knockin' Me Dead” y, por supuesto, “Wimp”. Se les notaba que disfrutaban la tocada, sonrientes al cantar y bromear en pocho. Dicen que más vale maña que fuerza y aquí aplicaron ambas: dos nacionalidades y dos idiomas en un ataque de taquicardia melódica. Cerraron con una trepidante “Psychotic Reaction” de Count Five, la madre y mantra del estilo epiléptico; como quiroprácticos desacomodaron los huesos del personal capaz y discapaz. Así, mientras El Vez atendía su galería La Luz de Jesús en L.A., rockeamos con sus canciones y nos quedamos con la palabra del productor Ruff Cut, quien tramita su presencia por acá. Entonces sí, que Cristo nos agarre confesados.