El difunto señor moss, un muerto en vida que deambula por el milán

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Los personajes de Sam Shepard, uno de los dramaturgos contemporáneos más trascendentes en Estados Unidos, suelen ser perdedores que han renunciado a sus sueños. El difunto señor Moss, no es la excepción, éste relata los últimos años de un alcohólico, que perteneció a la fuerza aérea estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, él “está muerto en vida”.

Obra que ahora llega al Teatro Milán bajo dirección de Otto Minera, quien afirma que el texto de Shepard “es una aplanadora”. La historia inicia cuando dos hermanos, Earl y Ray, se reúnen en el pueblo de Bernardillo, Estados Unidos, en 1989, después de la muerte de su progenitor, Henry Moss, figura paterna ausente y que dejó secuelas de violencia.

“Hay obras que las leemos y que no nos mueven ninguna cuerda en el corazón, y otras, que son toda una sinfonía de emociones, que resultan ser sugerentes desde que uno las está leyendo, el teatro de Shepard tiene esta fuerza, este impacto, su literatura dramática es arrolladora. En el caso de El difunto señor Moss es una aplanadora”, expresa en entrevista con La Razón, Otto Minera.

La historia de Henry Moss es la de un hombre agresivo y golpeador que “corre detrás de la muerte, no es que lo haga de una manera consciente, lo que hace es matarse. A través de sus hijos que nacieron y crecieron con la sombra de una figura terrible y destructora, uno de los temas que podemos plantearnos es si podemos escaparnos de una influencia tan cercana, si ellos van a poder vivir de ese modo o si van a repetir todas las desgracias”, señala.

En esta puesta en escena participan los actores Arturo Ríos, Gabriela Zamora, Sebastián Moncayo, Ernesto Godoy, Jorge Zárate y Alejandro Corzo, con quienes Minera comenzó a trabajar a finales de noviembre del año pasado.

Gabriela Zamora interpreta a una mujer que acompaña a Henry Moss en sus últimos días y lo ayuda a transitar hacia la muerte. Mientras que Arturo Ríos da vida al personaje principal de la trama.

El dramaturgo espera que la obra “tenga una posibilidad de hablarle a jóvenes, adultos, mayores, hombres, mujeres, a cualquier ser humano”, al abordar un tema universal: el de un sujeto que “está quebrado y quiebra las cosas que están a su alrededor”.

Sobre la escenografía, detalla que Teresa Uribe, recrea la casa Moss: hay una cama, una estufa, un refrigerador y un asiento, como parte del mobiliario.

Del atuendo, a cargo de Alejandra Dorantes, ganadora de un Ariel, señala: “No es como si hiciéramos una obra del siglo XVII que cambia totalmente, es de 1989, éste sí ha cambiado pero es lo mismo aparentemente, ella trata de lograr esta distancia, que no es radical, pero sí sugiere que esto pasó hace más de 25 años”.

Ésta es la primera vez que El difunto señor Moss se estrena en tierra azteca. Estará en cartelera hasta el 27 de marzo.

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