El dolor del migrante venezolano

POLITICAL TRIAGE

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Cinco ceros desaparecen de la moneda venezolana. La hiperinflación lleva al gobierno de Nicolás Maduro a medidas extmas, como borrar ceros y crear una nueva moneda: el Bolívar Soberano. Con una inflación de 1 millón por ciento y una caída del PIB de 18%, la economía del país sudamericano va en caída libre.

Fajos y fajos de billetes tiene uno que ostentar para comprar un rollo de papel higiénico, si es que lo encuentra en la tienda, dada la alarmante escasez de artículos de primera necesidad. En Venezuela, sobrevivir es ahora un privilegio.

En este escenario, el éxodo hacia los países vecinos se ha vuelto una imagen recurrente. Millones de venezolanos han dejado su tierra para escapar de la miseria y la desesperación. Sin embargo, cambiar de aires no siempre es cambiar de suerte. Los migrantes enfrentan dificultades enormes en los países de acogida. Las primeras muestras violentas del rechazo al flujo desmedido de personas buscando asilo ya se dieron en Brasil, en donde habitantes de una ciudad fronteriza atacaron un campamento de venezolanos y quemaron sus pertenencias, en protesta por el incremento en la inseguridad que se ha registrado a últimas fechas en esa población.

Los mismos escenarios se han presentado en Colombia, Perú y Ecuador. Simplemente es demasiada gente y los gobiernos no han sabido organizarse para distribuir el peso de la ayuda humanitaria requerida para aliviar esta catástrofe. Es urgente poner manos a la obra para que no proliferen escenarios como el de Brasil. Ya hay grupos xenófobos organizando campañas de noticias falsas para fomentar el odio al migrante, que abonan a la real presión que sufren las comunidades de acogida que no están preparadas para la llegada masiva de personas. En Brasil, con las campañas electorales a la vuelta de la esquina, este tema será botín electoral.

Los países latinoamericanos sabemos del dolor de la migración forzada por la pobreza y la violencia. Debemos dar ejemplo de humanidad en estos casos. Se requiere organización y cooperación magistral entre los países, los distintos gobiernos locales y la sociedad civil. No podemos quejarnos del trato que se le da a los nuestros cuando migran y aprovechar la falta de reflectores en nuestras propias fronteras para comportarnos de forma vil e inhumana.

La migración es uno de los principales retos de nuestro mundo. Debemos encontrar maneras de repartir equitativamente las cargas, mientras buscamos solucionar las causas de estos fenómenos. Sin duda, los países vecinos de Venezuela tienen un reto entre manos. Ojalá se encuentren mecanismos para aliviar el dolor de la gente y el valor para denunciar y ponerle fin al gobierno de Maduro, causa del dolor de un continente.

Montserrat Salomón

Montserrat Salomón

Filósofa y profesora de tiempo completo en la Universidad Panamericana, campus Guadalajara. Interesada en la investigación de temas relacionados con la filosofía política y la justicia social.
Montserrat Salomón

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