El error de Lula y Dilma

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La incorporación de Luiz Inácio Lula da Silva al gabinete de Dilma Rousseff pudo proteger momentáneamente al ex presidente brasileño y líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) de la ofensiva del juez Sergio Moro. Pero el Fiscal General, Rodrigo Janot, ha vuelto a la carga y ha presentado una denuncia contra Lula por presunta compra del silencio del ex director de Petrobras, Néstor Cerveró.

Los problemas no cesan para los máximos dirigentes de la izquierda brasileña. La presidenta Rousseff ha debido idear una salida desesperada, consistente en una renuncia y una convocatoria a elecciones presidenciales anticipadas en octubre, cuando se celebrarán comicios locales y regionales.
Esa sería la única manera de evitar una destitución temporal, tras el juicio político, que dejaría la jefatura del Estado en manos del vicepresidente Michel Temer.

El vicepresidente pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del PT, durante la última administración, pero que rompió la coalición gobernante hace un mes. En medio de la ruptura del pacto entre el PT y el PMDB, que en buena medida siguió a la imposición de Lula en el gabinete, una presidencia sustituta de Temer sería, en realidad, una primera administración opositora.

La situación es tan desesperada que la propuesta de renuncia de Rousseff no ganó la mayoría de un congreso que la quiere ver caer. A esa tenaz resistencia se suma la presión de las bases radicales del PT, que incitan a la presidenta y a Lula a huir hacia delante, desafiando la división de poderes y limitando de facto los poderes judiciales y legislativos de esa gran nación suramericana.

Ahora se ve con mayor claridad que una renuncia a tiempo de Rousseff pudo haber sido la solución oportuna, ya que habría implicado una renovación del gabinete, preservando posiciones del PT y el PMDB, antes de que la alianza entre ambos partidos se viniera abajo. En estos momentos, esa solución es inimaginable, porque tanto el PMDB como el Partido Socialdemócrata (PSDB) apuestan prioritariamente por el juicio político contra la presidenta.

¿Cómo permitieron Lula y Dilma, dos políticos sumamente experimentados, que formaron su liderazgo en el contexto de la transición democrática, tal deterioro de los canales de negociación y acuerdo del PT con las otras fuerzas políticas brasileñas? La respuesta sólo se encuentra en la corrupción y, sobre todo, en la incapacidad para asumir los costos de la transparencia y la fiscalización.

En Brasil chocaron la voluntad de continuismo político y el malestar con la rendición de cuentas en el máximo liderazgo del PT. La intensidad de la competencia electoral del 2014 exigía a la izquierda brasileña una de dos: o se renovaba y negociaba aún más con la oposición o se sometía abiertamente al escrutinio de los poderes legislativos y judicial. Aferrarse al poder, sin costos o sin cesiones, ha sido el error de Lula y Dilma.

rafael.rojas@razon.com.mx

Rafael Rojas

Rafael Rojas

Historiador, internacionalista.
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