El fallo sobre el Hito Uno

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Horacio Vives Segl


Malas noticias para el gobierno de Sebastián Piñera en la recta final de su mandato y buenas para Perú de cara a la celebración del bicentenario de su independencia: tras más de seis años sobre un conflicto limítrofe sobre el mar compartido por Chile y Perú, la Corte Internacional de Justicia emitió este lunes un fallo histórico que favorece principalmente al Perú. Las cuestiones territoriales tienen una profunda significación en el discurso de la soberanía de las naciones. De ahí la trascendencia de lo ocurrido en La Haya.

 Contexto histórico. La disputa por límites fronterizos—territoriales o marítimos—entre naciones sudamericanas no es nada nuevo. Como ejemplos históricos en los que ha estado involucrado Chile, se pueden contar la Guerra del Pacífico (1879-1883), por la que Bolivia se quedó sin salida al mar; el Protocolo de Límites de 1893 por el que Chile no tendría salida al Océano Atlántico ni Argentina al Pacífico; o el Tratado de Paz y Amistad de 1984 que resolvió el conflicto sobre el Canal del Beagle, que estuvo a punto de llevar a la guerra en 1978 a esas mismas dos naciones divididas por 5 mil kilómetros de la cordillera de los Andes.

 El conflicto. Acuerdos sobre pesca entre Perú y Chile adoptados hace más de 50 años, habían sido asumidos por Chile como tratados de límites, ante la inconformidad creciente de Perú y su insistencia en revisar las fronteras marítimas entre ambas naciones. La querella contemplaba dos aspectos: fijar el límite entre los dos países y, a partir de ahí, la pretensión peruana sobre una zona marítima denominada “triángulo externo”. Los acuerdos: ratificación del “Hito Uno” (propuesta chilena) frente al punto 266 propuesto por Perú, y la reducción en millas marítimas de Chile de 200 a 80, en beneficio de Perú. Ese fallo, de 10 votos contra 6, resolvió el asunto del “triángulo externo”, que quedó comprendido en la zona marítima fijada a favor de Perú. La zona en disputa es rica en anchoveta, útil en la preparación de harina de pescado para alimentar al salmón, importante para los productores acuícolas chilenos.

 Resultado. Se reconocen a Chile 12 millas sobre las que tiene soberanía y 80 millas de derechos en la zona económica exclusiva. En palabras del presidente chileno, a pesar del fallo, quedan resguardados “casi la totalidad de los derechos de pesca”, así como la actividad pesquera y conectividad de Arica.
Con todo, Chile tendrá que ceder a Perú derechos económicos en una zona de aproximadamente 22 mil kilómetros cuadrados, lo que en palabras del presidente peruano Ollanta Humala, corresponde al 70% de la demanda de su país, que a partir del fallo tiene 50 mil kilómetros cuadrados de soberanía y derechos sobre el mar.

 Balance. La buena noticia aquí es que a pesar del desgano con el que Chile recibió el fallo —inclusive voces internas proponían que el país saliera del Pacto de Bogotá, el mecanismo de solución pacífico de controversias suscrito en 1948 y ratificado por Chile en 1967— el instrumento funcionó, y tanto el gobierno saliente como el que encabezará Michelle Bachelet a partir del 11 de marzo están dispuestos a trabajar con Perú para llevar a cabo la implementación de los acuerdos derivados del vinculante, inapelable y definitivo fallo del tribunal de Naciones Unidas.

hvives@itam.mx
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@HVivesSegl

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